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Alfons Olmo (VerdCel)

Alfons Olmo (VerdCel)

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Biografía

ALFONS OLMO (VerdCel), nace en Alcoi, a mediados de diciembre de 1976.

Como gotas de lluvia en calma, Alfons ha ido adentrándose en la creación y en la comunicación artística: Un distanciamiento del academicismo, una educación en valores humanos, un entorno natural montañoso en el que penetrar (al País Valencià, comarca de l'Alcoià-Comtat y alrededores), y pequeñas estímulos que fomentaron su deseo y su capacidad de expresión, han ido edificando su formación y más adelante le han posibilitado desarrollar su oficio.

De cuando era niño recuerda algún instrumento en casa, puede que un bajo eléctrico –pero escondido en un armario– que algún amigo de la familia les había prestado con la intención de animarles a jugar con la música. En casa se escuchaba mucha música, de diferente índole y género. Canción, melódica y de autor, pop de aquellos años, de todo pelaje y procedencia.

Ya de niño la tendencia hacia el canto se vio reforzada por el hecho de entrar en un coro de la escuela. Quien realizaba la prueba de acceso no se detuvo ni un segundo a escuchar a Alfons y, en un primer intento, no le permitió la entrada. Quizá aquella negación le animó a volver a presentarse. Al final consiguió superar la prueba y todo a partir de entonces estuvo relacionado con la música o la expresión.

Ya adolescente, en los tiempos de instituto descubrió la canción en catalán y otras lenguas –los Raimon, Ovidi, Llach, Serrat, Silvio, Cohen, etc.– y el pop del estado –por ejemplo y sobre todo El Último de la Fila– y anglosajón –mención a Doors, Depeche Mode y los Zeppelin –; universo sonoro al que se juntaron los primeros grupos del mal nombrado 'rock catalán' y el grunge. A la vez llegaron a sus oídos, y gracias a nuevos amigos de entonces, Albert Pla y el folk de Allan Stivell. Ya sólo quedaba tirar un poco del hilo y llegar hasta Pau Riba y tantos otros, y esperar un poco para conocer en profundidad los ritmos étnicos.

Con 17 años se trasladó a vivir a València. Allí apareció una primera guitarra que le dejó un amigo, a quien más adelante Alfons ofrecería 5.000 pesetas para poder quedársela. Con ella los primeros acordes y el deseo ferviente de querer expresar cosas, para finalmente construir una canción.

Todo empezó escribiendo líneas horizontales de palabras, ideas y sentimientos que poco a poco iban tomando forma vertical, sin más pretensión que acercarse a la apariencia de la poesía. Luego la creación de una melodía… y llegaron las primeras canciones.

Siguió cantando a lo largo de los años universitarios y aprendiendo a tocar la guitarra. Fueron años también de mucho cine de autor y de empezar a forjar los cimientos con su hermano, con quien ha sido cómplice en numerosos trabajos creativos.

Durante sus estudios, Alfons realizó una Erasmus de un año en Salford, Manchester, bastante aislado junto con sus compañeros; muy buena gente con quien hizo piña frente un ambiente gris y hostil, que le hizo crecer a marchas forzadas. Desde allí sus vivencias personales y las innumerables y largas cartas a los más cercanos amigos y familiares –entonces en el abismo de la distancia– le ayudaron a expresar todo lo que iba sintiendo desde la lejanía.

Antes de marchar hacia la Inglaterra septentrional e industrial, hizo sus primeros conciertos con el grupo 'Líquids' también de Alcoi.

De la experiencia en Salford destacar tres hechos: uno, un concierto de Raimon en Liverpool, que Alfons recibió como agua de mayo; otro, un disco esencial que le envió un amigo ('Una semana en el motor de un autobús', de Los Planetas); y finalmente la presencia en un festival como el Glastonbury. Con motivo del concierto de Raimon surgió una inolvidable conversación con él y un cartel evocador de sus raíces -la clase a la que pertenecía, su lengua, su identidad–.

De vuelta a València comparte con Pau Miquel Soler el querer realizar algún proyecto en forma de disco, aunque fuera maqueta, pero con sus ideas e ilusiones. Todo queda en una cinta de cassette. Más adelante podran dejar constancia de su colaboración en la maqueta de VerdCel 'Bagatge d'una fusió'. Para entonces Alfons ya había pensado en VerdCel como nombre para un proyecto.

En el 2000 vive con Xavier Francés, actor, y Carles Llinares, amigo generacional y compañero de los primeros pasos y discos de VerdCel. Se forja entonces por una parte el trabajo de canción con teatro, con Carles y Xavi, y la poesía con la ilustración, junto a su hermano Daniel. Llegan los primeros conciertos con VerdCel.

Dos libros son los que también guardan un rinconcito impreso en su memoria de aquél entonces. Una biografía de Silvio Rodríguez, y otra de Ovidi Montllor (de Núria Cadenes).

Siguieron las primeras giras y espectáculos. A parte de los discos –seis en su haber-, también ha realizado la publicación de poemarios, a la par que ha impulsado diversos proyectos culturales y sociales como 'Tren Republicà', 'L'altra campanya'; 'Riu Viu', 'El Singló; 'Música de telers'; 'el COM', etc.).

De todo ello, del camino andado, intuido, vivido, asimilado, cristaliza el compromiso. El compromiso con su entorno, natural, cultural, con su clase trabajadora, con la sociedad que anhela libre y justa, con la identidad de su lengua y país. Éste a su vez se alimenta con el compromiso formal hacia la estética de su trabajo (canción, cómics, audiovisual-clip, corto, documental) y en el escenario (rapsodia, acción teatral, videproyección).

(La fotografía que aparece en la cabecera de esta entrada es de Juan Miguel Morales).

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)