×
×

Amancio Prada

Amancio Prada

Tipo: 
Autor / Intérprete
Fecha de nacimiento: 
Año de nacimiento: 
Lugar de nacimiento: 

Detalle autor

Biografía

El 3 de febrero de 1949, en Deheas (León), tierra fronteriza que vive entre dos lenguas y dos culturas –la gallega y la castellana–, nació AMANCIO PRADA, creador que cultivando el bilingüismo en la interpretación de sus canciones, puede ser considerado como uno de nuestros mejores compositores y cantantes contemporáneos.

Cuando a finales de la década de 1960, Amancio decidió empuñar esa arma cargada de futuro que es la canción –como diría Celaya– decidió hacerlo utilizando como munición uno de los rasgos más característicos de su personalidad: me refiero a su exquisita sensibilidad; una sensibilidad apasionada y convincente, que, cuando estalla espontáneamente en su voz, es capaz de remover y de poner "patas arriba" los más profundos sentimientos; una sensibilidad, a la vez, comprometida, comprometedora y revolucionaria, que reivindica la belleza como necesidad para la realización del amor, de la paz, de la libertad, y, a fin de cuentas, de la convivencia democrática.

El origen, o la raíz, de esa sensibilidad que habita en Amancio, y que sabe transmitirnos en sus canciones, se gestó en su infancia rural allá por las tierras de El Bierzo.

«Nací en una tierra de labradores –nos cuenta–; mi infancia está marcada por eso, por lo rural de El Bierzo; crecer en contacto con la tierra, mirando los cultivos, las costumbres, la tradición, un tipo de paisaje y un tipo de escuela. Yo ayudaba en las labores del campo como podía; iba de pastor con las vacas, apañaba comida para el ganado, cortaba leña... Tengo un recuerdo agradable y estoy contento de haber tenido una infancia rural porque, de una manera espontánea y sin darme cuenta, aprendí los nombres de los pájaros y de los árboles, veía nacer y crecer los frutos y los animales. Por otra parte, en El Bierzo, como en el norte en general, se canta mucho. Durante niño sentí la afición de cantar; cantar ha sido como un alimento incesante desde entonces. Cuando cumplí los diez años me mandaron a estudiar con los frailes salesianos, en Cambados. Con ellos me eduqué durante cuatro años. [...] Allí entré en contacto con la música: aprendí a tocar la guitarra y la bandurria, adquirí las primeras nociones de solfeo, canté en el coro y representé, con mis compañeros, algunas zarzuelas y obras de teatro».

Terminado el bachillerato, Amancio inició la carrera de Dirección de Empresas Agrícolas en la universidad de Valladolid, ciudad en la que, además de estudiar, comenzó a tocar el piano, compuso sus primeras canciones y trabajó como vocalista de una orquesta llamada "Juventud", que recorría los pueblos cercanos amenizando las fiestas patronales.

Fue en aquel ambiente urbano y universitario donde la sensibilidad natural y primaria de Amancio se transformó en una profunda sensibilidad social cada vez más comprometida en gestos de rebeldía, como lo fue, por ejemplo, tomar la decisión de marcharse a Paris, en 1969, a la búsqueda y al encuentro de lo que se hace llamar "libertad", y que nunca sabemos por qué senderos y hacia qué horizontes puede conducirnos.

El pretexto para aquella escapada fue estudiar Sociologia Rural en La Sorbona, pero, en realidad, lo que Amancio quería hacer era dedicarse al arte, y más concretamente, a la canción.

             

Nada más llegar a París, empezó a dar pequeños recitales en algunos centros de emigrantes y casas de cultura, y actuó junto con Paco Ibáñez, Xabier Ribalta y Miro Casabella, en el Festival de la Nueva Canción de los Pueblos Ibéricos, que se celebró, en diciembre de 1969, en el Palais de la Mutualité.

A partir de aquel momento, Amancio, aunque había compuesto algunas canciones con textos propios, resolvió centrar su actividad creadora en la musicalización e interpretación –en castellano y en gallego– de textos de poetas contemporáneos como Celso Emilio Ferreiro, Rosalía de Castro, Darío Xoán Cabana, Luis López Álvarez, Miguel Hernández o Nicolás Guillén.

En 1973, entró en contacto con Georges Brassens, con el que compartió una serie de recitales celebrados en el teatro Bobino, de Paris, y al año siguiente grabó su primer disco, "Vida e Morte", editado por el sello discográfico "La Boîte à Musique".

Aquel álbum –en el que colaboró el extraordinario violonchelista Eduardo Gattinoni– recogió las primeras canciones compuestas por Amancio sobre textos de poetas y dos temas propios: "Canción de amor nº 2" y "Labregos".

En el mes de mayo de 1975, aprovechando uno de sus viajes a España, Amancio Prada presentó su primer disco en el Pequeño Teatro Magallanes, de Madrid. (Por cierto aquel primer disco "Vida e Morte" fue publicado en España por la discográfica Hispavox pero con un tema menos que fue prohibido por la censura: la canción "Monorrimo" creada sobre un poema de Luis López Álvarez.)

Una vez grabado el primer disco, y tras tomar la decisión de volver a vivir definitivamente en España, Amancio se instaló en Segovia e inició un proceso de creación musical original y extraordinario.

       

La primera manifestación de aquella etapa fue la aparición de un segundo disco, dedicado íntegramente a Rosalía de Castro (1975), disco sobre el que Jordi García-Soler comentó en la revista "Vibraciones": «Si en todos los casos suele ser arriesgado y difícil musicalizar unos poemas, en el caso de Rosalía de Castro la cuestión adquiere muy especiales características, ya que la gran escritora gallega supo imprimir a toda su obra una musicalidad específica que cada lector interpreta, no obstante, de un modo personalísimo. Amancio Prada, al enfrentarse a tan difícil cometido, ha sabido rehuir con inteligencia la senda del puro refuerzo musical de unos versos y se ha atrevido, cabe reconocer que con sólida base, a recrear las poesías seleccionadas sin dejarse llevar tampoco por un espíritu innecesariamente transformador. El resultado es brillantísimo y constituye, a mi modo de ver, uno de los más descollantes trabajos realizados en nuestro país en el terreno de la musicalización de poemas.

A partir de aquel disco, grabado en 1975, Amancio ha retomado los versos de Rosalía en varias ocasiones; concretamente, en 1997, acompañado por la Orquesta Real Philarmónica de Galicia, nos ofreció una bellísima obra titulada "Rosas a Rosalía" en la que contó con la colaboración de voces tan hermosas como las de Martirio, Marisa Paredes, Nuria Espert, Ginesa Ortega, o María Dolores Pradera. Años después, en 2005, Amancio publicó un tercer disco –libro-disco– con el título de "Rosalía siempre".

Otra de las creaciones fundamentales de Amancio Prada durante su retiro segoviano fueron "Caravel de Caraveles" (1976) y "Cántico espiritual", de San Juan de la Cruz (1977).

En "Caravel de Caraveles" recogió coplas y canciones populares gallegas evocadas por Carmen Martín Gaite –con quien compartía una gran amistad–, o por Teófilo Caamaño –noble vagabundo gallego que solía cantarlas en las reuniones de amigos o familiares–. En esta obra, Amancio reivindicó el auténtico folclore gallego, que completó, en 1980, con la edición de su disco "Lelia Doura", dedicado a los primeros trovadores gallego-portugueses de los siglos XII y XIII y basado en las "Cantigas de amor y amigo", de Bernal de Bonacal, Xoán Zorro, Pero Eanes Solaz, Don Denis de Portugal, Sancho I de Portugal, Pero de Veer y Mendiño.

La otra creación segoviana de Amancio Prada fue "Cántico Espiritual" de San Juan de la Cruz. Empezó a trabajar sobre su composición en 1972 –es decir, antes de crear su disco dedicado a Rosalía–, y tardó cinco años en concluirla.

Tras el estreno, Amancio pensó que aquella primera versión del "Cántico Espiritual" no le satisfacía por completo, y decidió dejarla reposar durante un tiempo para retomarla más tarde.

                      

A partir de 1979, Amancio decidió empezar a componer canciones sobre poemas de autores como Juan de la Enzina, Luis López Álvarez, Agustín García Calvo, Antonio Machado, Tagore, Miguel Hernández, Isabel Escudero, Carmen Martín Gaite, José Agustín Goytisolo, Juan Ramón Jiménez, Lope de Vega, Celso Emilio Ferreiro o Federico García Lorca. Canciones que, unidas a otras compuestas por Chicho Sánchez Ferlosio –al que le unía una gran y entrañable amistad–, y a varias compuestas por él mismo, dieron lugar a cuatro discos realmente muy hermosos: "Canciones de amor y celda" (1979), "Canciones y soliloquios" (1983), "De la mano del aire" (1984) y "Dulce vino del olvido" (1985).

Entre 1986 y 1988, aparecieron en el mercado tres nuevos discos de Amancio en los que, con la misma tónica de musicalización de textos poéticos, nos ofreció tres obras importantes que podrían calificarse como monográficas:

La primera fue "Sonetos de amor oscuro" (1986). en la que musicalizó e interpretó algunos de los últimos poemas que Federico García Lorca compuso en Nueva York, publicados en un libro conocido con el mismo nombre del disco. Bellísima obra que Amancio presentó en el Teatro María Guerrero, de Madrid.

La segunda obra monográfica de Amancio, a la que antes hacía referencia, fue la titulada "A dama e o cabaleiro" (1987) –disco dedicado al poeta gallego Álvaro Cunqueiro–; y la tercera fue el álbum titulado "Navegando la noche" (1988), monografía que giró en torno al pensamiento y la obra periodística que el escritor Manuel Vicent desarrolló en sus columnas publicadas en el diario "El País" durante 1986.

En el disco "Navegando la noche" la experiencia creativa fue realmente novedosa y original. Durante un tiempo Manuel Vicent y Amancio trabajaron conjuntamente en un taller literario al que llamaron "Taller de columnas y canciones", en el que, tras la selección de ocho de las columnas escritas en prosa por Vicent, crearon ocho canciones que venían a glosar, en lenguaje poético y musical, el mismo contenido o la misma trama argumental.

Otro disco de carácter monográfico creado por Amancio Prada –en este caso a partir de un oratorio escrito y musicalizado por el mismo– fue el titulado "Emboscados" (1994). Obra en la que contó con la colaboración de Ricardo Millares, en los arreglos musicales, y de Clara Montes, interpretando la voz femenina. En esta ocasión, como suele hacer Amancio en la mayoría de los lanzamientos de sus creaciones discográficas, montó un espectáculo poético-musical que, en este caso, se estrenó en el Teatro Principal, de Zamora, en noviembre de 1993, es decir, prácticamente un año antes de que el disco saliera al mercado.

A "Emboscados" le ha seguido una intensa y extensa discografía: "Rosas a Rosalía" (1997); "Tres poetas en el Círculo" –disco grabado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y dedicado a Lorca, Cunqueiro y García Calvo–; "De mar e terra" (1999) –en el que se recogen veintidós coplas de tradición oral recreadas y adaptadas por Amancio y por Luis Delgado–; "Escrito está" (2001); "Canciones del alma" (2002) –obra dedicada íntegramente a San Juan de la Cruz–; "Sonetos y canciones de Federico García Lorca" (2004); "Hasta otro día" (2005) –álbum grabado como homenaje a su amigo y cómplice Chicho Sánchez Ferlosio–; "Rosalía siempre" (2005); "Huellas de Salamanca" (2005) –grabación del concierto ofrecido por Amancio en el Teatro Liceo de Salamanca–; "Zamora" (2006) –en el que se recoge el Concierto Conmemorativo del IV Centenario del Teatro Principal de Zamora celebrado el 7 de octubre de 2006–; "Vida de artista" (2007) –con 12 versiones en castellano de canciones de Leo Ferré–; "Concierto de amor vivo" (2007) –grabado en la Iglesia de Los Jerónimos, de Madrid–; y "Del amor que quita el sueño" (2010) –en el que se recogen diecisiete romances y canciones del Reino de León–.

A partir del año 2010, Amancio Prada consolida una creación y presencia artística en la que consigue compaginar brillantemente la presentación de hermosos recitales poético-musicales con la edición de bellos disco-libros, o libro-discos, en lo que va haciendo síntesis de toda su obra.

Concretamente en el año 2010 publica 3 libro-discos: "Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique" –con la Editorial Casariego–; y "Emboscados" y Cántico espiritual y otras canciones de San Juan de la Cruz –reediciones ampliadas, literaria y plásticamente, por la editorial Vaso Roto, que fueron estrenadas y presentadas del 20 de enero al 6 de febrero, de 2011, en el Teatro de la Abadía, de Madrid, con la dirección escénica de Carlos Aladro.

Dos años más tarde, en 2013 Amancio presentó dos espectáculos relacionados con la obra de Lorca: En el Teatro Español de Madrid el espectáculo "A Rosalía de Federico", y en el Instituto Cervantes de Nueva York el recital monográfico "Canciones, sonetos y gacelas de Federico García Lorca". Dos espectáculo que desencadenaron, la edición de un nuevo libro-disco titulado “Federico García Lorca, poeta en Galicia” (Ed. Vaso Roto), maravillosamente ilustrado por Juan Carlos Mestre.

Completan su obra, hasta el momento, tres discos más: "Canciones de Agustín García Calvo. Libre te quiero" (2013); "Resonancias de Rosalía" (2014) y "La voz descalza, Teresa de Jesús" (2015), disco-libro presentado en Ávila, el 28 de marzo, dentro de los actos conmemorativos del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.

Por último, al hablar de Amancio es justo mencionar que entre otros muchos premios profesionales ha recibido los siguientes: Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2001; Premio Celanova Casa Dos Poetas, Fundación Curros Enríquez, Celanova, 2005 –concedido «pola súa faceta divulgativa e interpretativa da poesía galega», y por ser considerado como «o mellor embaixador da lírica galega no mundo»–; Premio Castilla y León de las Artes, 2005; Premio Tenco All’Operatore Culturale, 2010; o la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, 2010.

(Fotografías de López Tofiño, Rodrigo Carro, M. Brágimo, Jean Pierre Ledos y Raúl Tejedor.)                               

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)