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Francesc Pi De La Serra

Francesc Pi De La Serra

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Biografía

FRANCES PI DE LA SERRA, nació en Barcelona en 1942. Inició sus estudios primarios en el Liceo Francés, donde aprendió la lengua del país vecino, y donde tuvo la gran oportunidad de conocer y admirar a grandísimos creadores como Georges Brassens, Léo Ferré o Yves Montand que, sin duda, posteriormente, tuvieon una clara influencia en sus creaciones. Fue también por entonces cuando Quico empezó a interesarse por el jazz y empezó a tocar la guitarra.

Cuando Quico terminó sus estudios primarios, le recomendaron que estudiara perito mercantil; inició la carrera y finalmente la abandonó. Ante esta situación, su familia decidió someterle a un test profesional para aclarar qué caminos debía seguir el muchacho con vistas al futuro; el resultado de test –según cuenta Josep Maria Espinàs en la biografía de Pi de la Serra– fue rotundo: «Este chico que no haga nada, que se dedique a algo artístico".

A la vista de este resultado, sus padres le plantearon una nueva recomendación: compaginar su afición a la música y a la escritura con un trabajo, "más serio" y más seguro, en una agencia publicitaria.

Pero no, aquello no podía funcionar; Quico se largó de la agencia y decidió dedicarse definitivamente a la música. Un buen día, su amigo Xavier Serrahima le habló de un grupo de músicos que interpretaban canciones de Brassens en catalán –grupo que formó e integró el colectivo "Els Setze Jutges"–. Quico se puso en contacto con ellos y se incorporó al colectivo acompañando a la guitarra a Miquel Porter, que era uno de su componentes.

Ocho meses más tarde empezó a interpretar sus propias canciones, el 23 de agosto de 1962 debutó en directo en un concierto en "La Selva del Campo", y, a finales de ese mismo año, Edigsa le editó su primer single. A partir de ahí Quico pasó a formar parte de "Els Setze Jutges" como intérprete de sus propias canciones en las que desde siempre ha reivindicado una concepción de la poesía que claramente define en una de sus primeras canciones titulada precisamente "La poesía":

«La poesia ha d’ésser com una pala lluenta i gastada de descarregar el carro de les mentides; / i la ha de manejar el poeta... / Com un ribot de fuster aplanant els nusos de la estúpida passarel·la de la vida; / i la ha de manejar el poeta. / Com una llima que llimi les cadenes de la inconsciència; / i la ha de manejar el poeta. / Com el vi poderós reconstituent que despulla la persona fent-la cantar a qualsevol hora; / i la ha de beure el poeta / Com el llit testimoni del veritable i únic amor; / i ha de jaure el poeta. / La poesia ha de sortir al carrer i agafar el tramvia amb cara de son; / i ha de badallar el poeta. / La poesia convertida en lletra d’impremta es fa vella massa d’hora; / i la ha de llegir el poeta. / Ha de sortir dels llibres i fer niu a l’orella de la gent; / i la ha d’alimentar el poeta. / La poesia no ha de tenir por de lo aspre ni de lo amarg; / ha de ésser valent el poeta. / La poesia ha de recordar el ahir, cantar el avui, pensant en el demà; / ha de ésser conscient el poeta. / La poesia no s’ha de deixar llepar, simplement empènyer pel diner; / ha de ésser honrat el poeta. / La poesia no s’ha de deixar emmascarar per cap fang que no sigui el que no embruta; /ha de ésser nét el poeta. / La poesia ha... La poesia és... La poesia vol... Ha de ésser poeta, el poeta.»

«La poesía debe ser como una pala reluciente y gastada de descargar el carro de las mentiras; / y la debe manejar el poeta. / Como un cepillo de carpintero allanando los nudos de la estúpida pasarela de la vida; / y la debe manejar el poeta. / Como una lima que lime las cadenas de la inconsciencia; / y la debe manejar el poeta. / Como el vino poderoso reconstituyente que desnuda a la persona haciéndola cantar a cualquier hora; / y la ha de beber el poeta, / Como la cama testimonio del verdadero y único amor; / y debe yacer el poeta. / La poesía tiene que salir a la calle y tomar el tranvía con cara de sueño; / y debe bostezar el poeta. / La poesía convertida en letra de imprenta se hace vieja demasiado temprano; / y la debe leer el poeta. / Debe salir de los libros y hacer nido en el oído de la gente; / y la debe alimentar el poeta. / La poesía no debe tener miedo de lo áspero ni el amargo; / ha de ser valiente el poeta. / La poesía debe recordar el ayer, cantar el hoy, pensando en el mañana; / debe ser consciente el poeta. / La poesía no debe dejarse lamer o empujar simplemente por el dinero; / debe ser honrado el poeta. / La poesía no se debe dejarse enmascarar por ningún barro que no sea el que no ensucia; / ha de ser limpio el poeta. / La poesía ha ... La poesía es ... La poesía quiere ... Debe ser poeta, el poeta.»

Con esa visión poética, proyectada y hecha realidad en sus canciones, Francesc Pi de la Serra supo imprimirle un estilo y una personalidad originales al colectivo "Els Setze Jutges", y se convirtió en uno de sus componentes más originales y comprometidos, no sólo por el contenido desarrollado en sus poemas cantados, sino también por la fluidez y la riqueza simbólica de sus palabras y por la innovadora presencia de su sensibilidad y de su expresividad musical, alimentadas, como ya he mencionado, de su pasión por el jazz.

Sus canciones, navegando entre el lirismo y la ironía, en ocasiones –bastante frecuentes– fueron mordazmente críticas frente a la dictadura franquista y, en particular, frente a la burguesía y sus hipócritas y alienantes planteamientos morales; y desde esa perspectiva fueron y son un canto a la justicia, a la libertad y a la solidaridad.

En otros casos, cuando Quico se decide a ahondar en sus entrañas de una forma más intimista y serena, sus canciones transpiran ternura y sensibilidad por todos los poros: «No voldria tenir vici –nos canta– que no fos el d’estimar.» («No quiero tener vicio que no fuera el de amar».)

En 1963, Quico, junto a Salvador Sansa, Josep Puvill, Artur Bosch y, posteriormente, J. M. París, formó un conjunto musical-vocal llamado "Els 4 Gats" que interpretaba canciones muy influídas por el jazz-blues y adaptaciones de The Beatles en catalán. Entre 1963 y 1965, grabaron tres discos, y después, decidieron disolverse.

En 1964, Edigsa le editó su segundo single en solitario, disco en el que acompañado de René Thomas, Josep Farreras y Manuel Elías, nos ofreció cuatro de sus canciones más significativas: "Els fariseus", "Sol", "L'home del carrer" y –su carta de presentación– "Jo sóc Francesc Pi de la Serra".

Dos años más tarde, nada más terminar el servicio militar, grabó su tercer single, y, al año siguiente nos ofreció su primer LP, titulado simplemente "Francesc Pi de la Serra". En esta ocasión contó con Ricard Miralles como arreglista, e incorporó algunas de las canciones ya grabadas con anterioridad, y algunas nuevas, realmente extraordinarias; entre ellas: "El burgués" –sobre un texto de Pere Quart–, "La poesía", "El colom de la paz" y "Romanço en mi", canción, esta última, en la que formula el siguiente deseo: «no voldria tener vici que no fos el d'estimar» («no deseo tener un vicio que no fuese el de amar»).

Disuelto el colectivo "Els Setze Jutges", Quico dejó la compañía discográfica Edigsa y fichó con el sello Inici, de Discophon, en el que grabó dos nuevos LP's, ambos editados en 1971: "Triat i garbellat", con la complicidad de Toti Soler –guitarra eléctrica– y Manuel Elías –bajo–, y "Disc-conforme"; discos que recogen canciones que, indiscutiblemente, pasarán a la historia como temas clásicos de nuestra canción de autor; entre ellos, "Un dia gris a Madridi", "La matança del porc", o "Verda!", canción que el público coreaba en los recitales cambiando la primera consonante de su título por una "m".

Tras dos años de silencio discográfico, durante los que Quico no dejó de actuar, grabó un nuevo disco titulado "Fills de Buda", editado en Francia por La Chant du Monde (1974); en él incorporó canciones que tenía prohibidas en España por contenido clara y directamente críticas contra la dictadura, y contra la falsa y mediocre moral característica de la época.

Ese mismo año fichó con la empresa discográfica BASH y grabó "No és possible el que visc", disco para el que contó como arreglista con Jordi Sabatés y que fue editado con una cubierta de Joan Pere Viladecans. A este álbum le siguieron: "A l'Olympia" (1975) –grabado en el teatro parisiense, junto con Lluís Llach, el 8 de diciembre de 1974–; "Palau D'Esports. Barcelona 27-2-76" (1976) y "A Madrid" (1977).

En 1978, Quico y Maria del Mar Bonet compartieron el escenario del teatro Romea, de Barcelona, en un espectáculo al que titularon "Per corpus al Romea", que dio lugar a la grabación de un precioso disco editado, en 1979, por Ariola: "Quico-Maria del Mar".

En los años ochenta grabó tres discos: "Pijama de saliva" (1982); "Quico, rendeix-te!" (1988); y un disco editado, en 1989, a partir de un concierto celebrado en el Palau de la Música, de Barcelona, en el que le acompañaron –cantando sus canciones– Luis Eduardo Aute, Ana Belén, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, disco titulado "Qui te un amic!"

A partir de aquel momento, Francesc Pi de la Serra emprendió una gran diversidad de actividades artísticas y culturales: actúa en pequeños locales, dirige y presenta un programa en Catalunya Radio dedicado al blues; graba un CD titulado "Amunt i avall" (1995); colabora tocando la guitarra, o como arreglista, en las grabaciones de algunos discos de compañeros, y, en 1997, canta por primera vez en castellano en un montaje teatral compartido con Ester Formosa, y producido por Pere Camps, sobre las canciones de la Guerra Civil; montaje del que se grabó el disco titulado "No pasarán".

Más recientemente, cabe destacar la realización de espectáculos como "Els temps ja han camviat. Cançons lliures" –presentado en el Teatre Nacional de Catalunya, del 15 al 18 de enero de 2004–; o "La tramuntana epigramàtica de Fages de Climent" inspirado en la obra del poeta Carles Fages de Climent; y la grabación de sus tres últimos discos: "Tot" (2007); "QuicoLabora" (2014) y "Dues tasses" (2015).

En 2007, Francesc Pi de la Serra fue galardonado con la "Medalla de Honor del Parlamento de Cataluña" en reconocimiento por su labor realizada con "Els Setze Jutges".

(Fotografías de Josep Mª Borras, Pilar Aymerich y Juan Miguel Morales.)

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)