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Jaume Sisa

Jaume Sisa

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Biografía

JAUME SISA MESTRES nació el 24 de septiembre de 1948 en el barrio del Poble Sec, de Barcelona, barrio en el que vivió una infancia y una adolescencia intensas y llenas de recuerdos:

«Hasta los dieciocho años –recuerda Jaume en una entrevista publicada en la revista "Barcelona metrópoli mediterrànea"– viví en Poble Sec. O sea, que lo más importante de mi vida ha pasado en Poble Sec, que es como mi patria. [...] Todavía tengo sueños de cuando era pequeño y jugaba en la calle.

En los años cincuenta, Poble Sec era un barrio de clase trabajadora y humilde. Era un barrio, situado entre Montjuïc y el Paral·lel, que pese a estar en el centro de la ciudad y junto al puerto, era un poco otro mundo, o al menos yo así lo vivía. Era un lugar en el que no había demasiado turismo, porque no caía de paso... Con la excepción de la gente que subía a Montjuïc, aunque normalmente solían coger el funicular, con lo que tampoco pasaban por la calle.

[...] Yo vivía en la parte más alta de la calle Poeta Cabanyes y cincuenta metros más allá empezaba la montaña. [...] En esa época, todos jugábamos en el trozo de calle que nos tocaba. Eventualmente, podíamos hacer un partido de fútbol con los de la calle de al lado, pero nosotros éramos de nuestra calle, ¡y eso era algo muy serio!

Entre los personajes ilustres de mi infancia en el barrio figura el futbolista del Barcelona Olivella, que vivía en uno de los diez o doce chalés que había entre el final de la calle y las barracas. Justo delante de mi casa, puerta con puerta, vivía Serrat. Era cinco años mayor que yo, y a estas edades es una gran diferencia; pero, vaya, nos conocíamos. Y después, más abajo, vivían "Los 4 de la Torre", un grupo de pachanga de esos melódicos.»

Durante su juventud, Sisa ejerció todo tipo de trabajos: oficinista, vendedor de libros, representante de electrodomésticos, camarero, dependiente, encuestador y... ¡en fin! lo que fuera, para poder mantenerse y, sobre todo, para frecuentar los chiringuitos o los locales donde se tocaba música en directo.

Un buen día, decidió comprarse una guitarra y entabló amistad con el músico Enric Herrera y entró en contacto con algunos grupos musicales de la época, como el llamado "Los Descendientes de Walder"; grupo al que acompañó en una de sus giras por Francia, Túnez e Italia, y con el que empezó a actuar en público presentándose como cantante folk.

Jaume evocaba esa época de su vida en el libro "Me queda la palabra", libro de entrevistas escrito por Ramón Trecet y Xabier Moreno, en 1978; concretamente decía:

«Soy cantante por una carambola de estas de la vida. Yo tenía que estar trabajando en un banco, porque es lo que me corresponde por origen social, estudios, clase y vocación familiar. No recuerdo que se me despertara un deseo irrefrenable de cantar, sino que es más bien un proceso adolescente en el cual te vas despertando a las cosas, vas escogiendo. Yo hasta que entré en el "Grup de Folk" no me propuse ni fui consciente de que podría llegar a dedicarme profesionalmente a esto. Anteriormente, eran experiencias informales con amigos que nos reuníamos para tocar la guitarra o para escuchar discos. Entonces ocurrió que a unos amigos míos, que habían montado un conjunto, les salieron unos contratos para actuar en Francia y decidí irme con ellos como acompañante. En aquel momento yo había compuesto ya algunas canciones, pero sin demasiada conciencia de lo que quería hacer... Estuvimos un año actuando por ahí, porque, aunque yo iba de acompañante, poco a poco me fui enrollando con la guitarra y hacía versiones, en inglés y en catalán, de lo que entonces estaba de moda: el folk-song. [...]

Recuerdo que mi debut fue una Nochevieja en una especie de baile-cabaret-bar de alterne, en una ciudad de Francia que estaba al lado de una base americana. Mis amigos me dijeron que por qué no actuaba en el descanso, y salí..., la gente, por supuesto, no me hizo caso..., figúrate, todos más o menos borrachos y pendientes de sus historias...; canté tres o cuatro canciones y como tampoco me tiraron tomates, pensé que podía repetirlo, y a partir de entonces seguí con ellos. Después nos salió uno de esos contratos fabulosos para actuar en una residencia de verano en Túnez...; esto era en el año 67... Y allí, también entre pieza y pieza del grupo, yo me marcaba algunas cosas de Donovan y del Dylan. Esto me sirvió para aprender a estar ante el público y para pensar que yo también podía dedicarme a cantar... Al llegar de este viaje fue cuando conecté con los del "Grup de Folk"

Efectivamente tras aquella experiencia narrada por Jaume, se incorporó al Grup de Folk y participó en el inolvidable y popular festival del Park de la Ciudadela, de Barcelona, celebrado en mayo de 1968.

Ese mismo año grabó su primer single con el sello Als 4 Vents: "L'home dibuixat"; disco que fue presentado en la Bodega Bohèmia con el apadrinamiento del Gran Gilbert, una estrella de "music-hall" barcelonés de los años veinte.

En 1970, participó como componente del mítico grupo vanguardista y de experimentación llamado "Música Dispersa", en el que también estaban Albert Batiste, José Manuel Bravo, Selene y Josep M. Vilaseca; grupo que, en 1971, grabó un disco extraordinario, editado por Diábolo.

El primer LP de Jaume Sisa apareció también en 1971, con el título de "Orgía" (Als 4 Vents); un disco auténticamente genial, aunque tal vez demasiado genial y rompedor para aquella época. Lo cierto es que tuvo poca difusión y que Jaume, decepcionado, decidió retirarse durante un tiempo del mundo de la música para volver a realizar todo tipo de trabajos radicalmente alejados del mundo de la creación artística.

Tres años después, en 1974, tras la inauguración, en Barcelona, de una nueva sala de conciertos, llamada Zeleste, Jaume volvió al mundo de la música y preparó el lanzamiento de lo que sería una de sus más grandes obras: su canción "Qualsevol nit pot sortir el sol", y el LP que, con ese mismo título, se editó en 1975 con el sello Zeleste-Edigsa.

Aquella canción, aparentemente infantil y llena de ingenuidad, se convertiría con la muerte de Franco, en un auténtico himno a la libertad y, sobre todo, a la esperanza.

A partir de ahí, Sisa inició una etapa de enorme creatividad durante la que nos ofreció nuevos discos, como "Galeta galàctica" (1976), "La Catedral" (1977), "La màgia de l'estudiant" (1979); "Sisa & Melodrama" (1979) y "Barcelona Postal" (1982), disco en el que con la colaboración del artista plástico Antoni Mitalda, rindió su particular homenaje musical a la diversidad cosmopolita de Barcelona, y en el que incorporó versiones de canciones dedicadas a la Ciudad Condal como las creadas por Gato Pérez o Maurice Chevalier.

Al mismo tiempo, Jaume colaboró musicalmente con la compañía teatral Dagoll Dagom en dos hermosos espectáculos: "Antaviana" (1978), representación llena de ternura, inspirada en esa palabra mágica inventada por un niño –protagonista de un cuento de Pere Calders– para conseguir escapar del aburrimiento de sus deberes escolares, y "La nit de Sant Joan", espectáculo totalmente musical, desarrollado en torno a esa noche del solsticio de verano en la que tradicionalmente, alrededor del fuego, se mezclan la magia de los duendes y la de los astros. Sobre este espectáculo, y con ese mismo título "La nit de Sant Joan", Edigsa publicó, en 1981, un LP editado en dos versiones, una en catalán y otra en castellano.

En 1983, Sisa grabó un nuevo disco: "Roda la música", en el que se intuye algo que se confirmaba un año después con la edición de un doble álbum: "Transcantautor. Última noticia" (1974), con la publicación de un libro al que tituló "Letres galàctiques" y con una exposición simbólicamente llamada "Memòria representada". Todo un rito de despedida: Jaume decidió retirarse anunciando su transformación en Ricardo Solfa, y su conversión en un vocalista madrileño.

Poco después, en 1985, apareció en Madrid un nuevo cantante, especialista en boleros y canciones románticas, que cantaba en castellano, que se llamaba Ricardo Solfa, y que, según el mismo dice, posee un amplio repertorio musical y poético de un autor de canciones de cultivo sudamericano y ascendencia española, de nombre Armando Llamado. Todo un ejercicio imaginativo y fantástico de Jaume Sisa para escapar de la rutina, para replantearse su vida y, sobre todo, realimentar esperanzas que, en su sensibilidad, estaban en peligro de extinción.

El mismo Jaume, en su libro-disco "El viajante" (1996), nos ofrece la siguiente biografía de aquel Ricardo Solfa, romántico y entrañable, que él mismo fue:

«Intérprete melódico en anónimas orquestas, donde aprende el oficio de la mano paterna en cruceros, estaciones des esquí y clubs de vacaciones. Neonato de talante decadente, salta de vocalista a solista polifacético y emprende una travesía personal en pro de la recuperación del bolero y la tradición latinoamericana-mediterránea contra el rock. Obtiene escaso éxito comercial y termina volviendo a ejercer de cantante de baile.

1952. Nace en alta mar. Infancia itinerante. / 1966, Estudios inacabados de solfeo. / 1968. Debuta con la orquesta de su padre en la Costa del Sol. / 1973. Viaja por todo el mundo con diferentes orquestas. / 1983. Sufre un accidente y queda amnésico. Con el tiempo recuperará el ochenta por ciento de la memoria. /1986. Fija residencia en Madrid. / 1987. Primer LP: "Carta a la novia". / 1989. Segundo LP: "Cuando tú seas mayor". / 1990: Serie para TVE: "España en Solfa". / 1992: Tercer LP: "Ropa fina en las ruinas". / 1993: Single: "Yo quiero un tebeo", con Pascal Comelade. / 1996. Recupera su actividad de vocalista en el barco.

En 1996, todos esos personajes, que se mueven entre la realidad y la ficción, incluido él mismo, dejaron entrar en escena a "El viajante"; un nuevo personaje que, aglutinando la personalidad de Sisa, de Solfa y de Armando Llamado, nos dejó el disco-libro titulado "Sisa Mestres Llamado Solfa".

                                     

Y Sisa regresó, y volvió a ser Sisa en su Barcelona. «El exilio, tan involuntario como voluntario. ha acabado para Sisa –escribía Manuel Vazquez Montalbán–, ha vuelto a casa con los ojos más difusos y los cabellos más blancos».

A su regreso, junto con Pau Riba, creó un espectáculo literario llamado "Actors gramàtics"; y colaboró con Pascal Comelade en la puesta en escena de la obra teatral "Colors", del diseñador Javier Mariscal.

En el año 2000, poniéndole su personal broche final al siglo XX, y para recibir al nuevo siglo XXI, Jaume publicó el disco de su reaparición: "Visca la llibertat", presentado en el Palau de la Música, de Barcelona; obra a la que le han seguido las siguientes: "Bola voladora. Sisa y La Verbena Galáctica" (2002), "Sisa al Zeleste 1975" (2005), "El congrés dels solitaris" (2005), "Sisa y Suburbano cantan a Vainica Doble" (2006), "Ni cap ni peus" (2008), "Sisa extra" (2013) y "Malalts del cel" (2016).

(Fotografía de Juan Minguel Morales, Jose Comellas y cubierta del libro "El Comptador D'Estrelles.")

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)