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Joan Baptista Humet

Joan Baptista Humet

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Biografía

Sobre el nacimiento, la infancia y los primeros pasos de JOAN BAPTISTA HUMET en el mundo de la canción, creo que resulta imprescindible acudir a lo que él mismo relata en su autobiografía:

«Como mi madre tenía plena confianza en su cuñado Agustín, médico titular de su pueblo, fue allí a parir a tres de sus diez hijos. Uno de ellos era yo.

Nací la noche del 4 de enero de 1950, en Navarrés, un pueblo agrícola del interior de Valencia. Volví en brazos de mi madre a Terrassa, la ciudad donde vivía la familia, ya numerosa por aquel entonces.

Mi padre era industrial de tejidos, tenía una fábrica de pañería que no resistió los emvites de la crisis industrial catalana de finales de los 50 y tuvo que venderla. Creo que fue entonces que él empezó a sentirse libre.

Estudié once años en las Escuelas Pías de Terrassa. Acabé el Preuniversitario y en 1968 me fui a Barcelona, a 30 kilómetros de allí, a estudiar Arquitectura. Llegué a tercero de primero. Es decir, repetí curso por dos años. Yo tocaba algo la guitarra, y seducido por el arte de Joan Manuel Serrat, que entonces emergía, junto a otros cantautores, como una isla bellísima en un mar de mediocridades de la España de la pandereta, decidí que quería dedicarme de lleno a la música, a componer y cantar mis canciones como ellos.

Reconozco que mis padres debieron sufrir cuando les anuncié que dejaba la carrera, pero hoy valoro el respeto y la confianza que mostraron hacia quien no era sino un chiquillo.

A los 18 años, en octubre de 1968, canté por primera vez, en un teatro de Terrassa. Fueron tres canciones junto a Serrat, y ahí me acabé de decidir. Todo estaba por hacer, pero ante mí solo se abrían posibilidades, magníficas posibilidades de actuar en directo en el contexto de la llamada "cançó catalana".

Conocí entonces a Lluís Llach, y estuve actuando a su lado como telonero por dos años. En 1970, Columbia, una compañía de discos, me propuso mi primer contrato discográfico. Fue la época de temas escritos en catalán como "Gemma", "Busco una flor", "Tonades", etc., y luego un long play llamado "Fulls".

Eran temas de un adolescente con una gran carga de amor y sufrimiento encima. Creo que me subí, como tantas otras personas, a un escenario para vencer mi propia timidez. Yo era idealista, apasionado y sufriente por naturaleza. Pese a todo eso, Gemma se convirtió, en Catalunya, en un clásico de la canción de autor, de estilo indefinible y tierno.

En 1973 fui a hacer el servicio militar a Palma de Mallorca. Allí conocí a Loli, la mujer con la que me casaría dos años más tarde. Con ella tuve dos hijos, Joan y Esteve, aunque por respeto a ella, en casa se habló siempre castellano. Así había sido siempre en mi niñez; en casa de mis padres se habló castellano por idénticas razones, y era lógico pensar que yo acabaría componiendo canciones en castellano.

De ahí nació "Diálogos", mi primer disco en lengua castellana, que grabé para Movieplay.»

A la edición de "Diálogos", le siguió el álbum titulado "Aires de cemento", también publicado por Movieplay. Posteriormente, en 1979, Humet decidió volver a componer y a cantar en catalán, y creó una obra a la que tituló "Fins que el silenci ve"; obra que personalmente considero extraordinaria, tanto por su contenido poËtico-literario como por su desarrollo musical.

Se trataba de una especie de suite en la que, a partir de un análisis profundamente crítico del racionalismo y de la despersonalización del mundo y de las relaciones humanas, se proclamaba la necesaria recuperación y de la interioridad y del silencio; dos experiencias básicas sin las que difícilmente puede construirse y vivirse el valor y la experiencia de la libertad.

Dos años más tarde, en 1981, Humet cambió de casa discográfica y fichó con RCA, donde editó tres LPs: "Hay que vivir" (1981), "Amor de aficionado" (1982) y "Solo soy un ser humano" (1984). Años más tarde la compañía RCA fue absorbida por la multinacional Ariola, y Joan toma la decisión de plantearse un período de descanso y alejamiento temporal de la industria musical y de la música que duró varios años.

Vuelve a ser el propio Joan quien nos narra, en 2004, lo que aconteció después:

»En 1986 presenté un nuevo disco a RCA. Fueron tiempos difíciles para mí. Ariola, otra multinacional, absorbió a mi compañía y fui llamado por el nuevo presidente de la sociedad resultante. Me dijo que había overbooking de artistas, que con otros cantautores provinentes de Ariola cubrían el cupo. Me dijo que dado que me debían dos discos, estaban obligados a grabarlos, y que para ello había pensado que el productor ideal para mi disco, que ni se dignó escuchar, era... un productor de flamenco. Ante una maniobra tan burda, a pesar de mi amor al flamenco, le pedí la carta de libertad, que me concedió con gusto.

Por aquel entonces yo estaba algo cansado de luchar contra mis propios molinos de viento, y decidí alejarme de la música por unos meses. Luego los meses fueron años.

En los años sucesivos monté una empresa especializada en temas de formación para empresas. Loli y yo nos separamos; vi crecer a mis dos hijos a cierta distancia. En 1989 me enamoré de Pier, mi actual pareja, con la que tuvimos a Pierangela, hoy con 10 años, que está fascinada con la llegada de Adrià, su tercer hermano, prevista para diciembre de este año, de 2004.

Nunca en todo este tiempo sentí morriña por la música. Ni siquiera en 2002, cuando, fruto de algún arrebato inexplicable, me puse de nuevo, en silencio, a componer. Hoy he creado mi propio sello discográfico, "Validance", desde donde he producido "Sólo bajé a buscar tabaco" (2004).

El CD lo he grabado en Barcelona, en los estudios BmasB, con arreglos de ese excelente pianista y arreglista que es Josep Mas "Kitflus". En el disco han participado músicos de renombre, como David Palau, guitarrista del grupo de Alejandro Sanz, el percusionista Roger Blavià, integrante del grupo de jazz de Kitflus, el acordeonista Maurici Villavecchia o el guitarrista Miguel Pino.

Corro yo solo con el riesgo de mi vuelta, pero es también una aventura que me apasiona; me permite ser totalmente libre, como cuando mi padre se vendió la fábrica por cuatro duros. Algo que nunca fue posible en mi anterior etapa, y que seguramente condicionó mi marcha.

Es curioso: empecé en 1968, con 18 años. Canté hasta 1986, durante 18 años. Y ahora, 18 años más tarde, vuelvo al tajo. Que dure.

Lamentablemente esta gran persona, este tremendo creador y, sin duda, uno nuestros mejores cantautores de todos los tiempos falleció en su casa de Barcelona la noche del 30 de noviembre de 2008 víctima de un cáncer de estómago que le había sido diagnosticado un año y medio antes, fue enterrado en su población natal: Navarrés.

(Biografía escrita por Fernando G. Lucini).

          

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)