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Luis Eduardo Aute

Luis Eduardo Aute

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Biografía

LUIS EDUARDO AUTE, hijo de padre catalán y madre filipina de ascendencia española, nació en Manila, el 13 de septiembre de 1943. Estudió en el colegio de La Salle y desarrolló una gran afición hacia el dibujo, tanto le gustaba dibujar que, con solo cinco años, pensaba que de mayor se dedicaría a la pintura.

En 1951, cumplidos los ocho años, realizó con sus padres su primer viaje a España, donde permaneció casi un año, hospedado en el hotel Avenida de Madrid.

Fue allí, en aquel hotel, donde cantó por primera vez en público; un día se acercó, lleno de curiosidad, a los músicos que integraban la orquesta del establecimiento y se puso a hablar con ellos de las canciones en inglés que había aprendido en Filipinas; alguien le pidió que cantara alguna de aquellas canciones, y él lo hizo acompañado por la orquesta; cantó "The falling leaves" ("Las hojas muertas").

A su vuelta a Manila, a Eduardo se le despertó un gran interés por el cine, y se sintió especialmente impactado por dos películas: Una fue "La ley del silencio", protagonizada por Marlon Brando, película que le provocó una gran admiración hacia su director: Elia Kazan y la necesidad de empezar a escribir sus primeros poemas en inglés.

La otra película que siempre recuerda fue "Niágara", en la que descubrió a Marilyn Monroe. Cuenta el propio Aute que, cuando regresó del cine, impresionado por la belleza de aquella mujer, encontró e una revista una fotografía de la actriz en bañador; entonces, con pasta de dientes y aplicando sus habilidades pictóricas, hizo desaparecer el bañador de la foto y dibujó encima el cuerpo desnudo tal y como él se lo imaginaba. Después guardó el retrato en su libro de Geografía, donde se lo descubrieron sus compañeros de clase. Lógicamente ante aquella despelotada visión, se armó un gran revuelo; y, claro, el profesor le echó la gran bronca, pues consideró que había incurrido en un acto totalmente inmoral, que estuvo a punto de costarle la expulsión del colegio.

En 1954, su familia se trasladó definitivamente a España, primero a Barcelona, y luego, a Madrid.

Ya en Madrid, estudió segundo de bachillerato en el Colegio Nuestra Señora de las Maravillas, donde, dada su gran sensibilidad, vivió una adolescencia cuajada de contradicciones; sobre todo, al tener que enfrentarse a una enseñanza religiosa muy conservadora y represiva hacia lo que desde el principio se manifestó muy crítico.

Paralelamente a su vida escolar, Eduardo continuó enganchado a su afición por la pintura y, a los dieciséis años, muy influido por el expresionismo alemán, realizó su primera exposición –1960– en la galería Alcón de Madrid.

                             

Mientras tanto, el cine le sigue interesando apasionadamente y volvió a encontrarse con Elia Kazan en "Al este del Edén", película protagonizada por James Dean que llegó a deslumbrarle; más tarde, tras descubrir y disfrutar con las películas de François Truffaut, de Buñuel, de Jean-Luc Godard o de Roger Vadim, decidió compaginar la pintura con la creación cinematográfica. (Su primera actividad cinematográfica la realizó en 1963, trabajando como segundo ayudante de dirección de la película "Cleopatra", de Joseph Leo Mankiewicz; al año siguiente, con la misma responsabilidad, colaboró en la película "La vida es magnífica", dirigida por Maurice Roner.)

                                                                  

Por esa misma época, empezó a interesarse también por el mundo de la música y, más concretamente por el rock; consiguió una guitarra y entró a formar parte, durante unos meses, de dos grupos musicales "Los Tigres" y "Los Sonor". Actividad que se vio obligado a abandonar para dedicarse a estudiar y a recuperar sus calificaciones que empezaban a ser catastróficas.

De esta forma, surgieron y se desarrollaron en Aute sus tres grandes pasiones: la música, el cine y la pintura, tres formas de expresión que siempre ha sabido conjugar, y que siempre estarán presentes, armonizadas con coherencia en su universo comunicativo.

En 1961 se introdujo también en el mundo de la literatura, se entusiasmó con la lectura y se le despertó una auténtica obsesión por escribir. Concretamente por aquella misma época escribió y publicó –de manera artesanal– su primer libro, al que tituló "Los últimos estertores", libro que el mismo mandó encuadernar, y que contenía textos en los que se entremezclaban la prosa y el verso.

En 1962, Eduardo se matriculó en la Escuela de Aparejadores con la idea de pasarse después a Arquitectura, buenas intenciones que no se vieron cumplidas, puesto que a los dos meses de estar en la universidad decidió abandonarla para largarse a París invirtiendo un "dinerillo" que había logrado ahorrar gracias a la venta de algunos de sus cuadros.

Ya en París, más cine, más literatura –Nietzsche y Paul Èluard, por ejemplo–, más pintura, la bohemia, el Barrio Latino y dos nuevos descubrimientos: Jacques Brel y Georges Brassens.

Indiscutiblemente, en aquel joven inquieto, liberal y rebelde se estaba cuajando una sensibilidad y un mundo interior riquísimo de contenidos y referencias, que tenían que aflorar y desbordarse por cualquier lado y en cualquier momento.

En diciembre de 1963, Aute volvíó a Madrid y conoció a Maritchu, que más tarde sería su amante y compañera; y en marzo de 1965, inevitablemente –porque era obligatorio– llegó el fantasma de la "mili". Los primeros meses de campamento los hizo en el Pirineo leridano, y pacifista como era –un pacifista radical– se las arreglo como pudo para sustituir en lo posible el fusil por los pinceles.

          

En uno de los permisos que le concedieron durante la "mili", Eduardo se trasladó a Madrid para estar con Maritchu, y fue entonces cuando esta le presentó a Massiel, una amiga que quería dedicarse a la canción y que más tarde sería la intérprete de sus primeras canciones.

Finalizado el servicio militar, Eduardo viajó a Sao Pablo para participar, con tres de sus cuadros, en la bienal de pintura, y expuso en Florencia y California, donde hizo dos nuevos descubrimientos: Joan Baez y, sobre todo, Bob Dylan, y de él, en particular su "A hard rain's a-gonna fall" ("Una dura lluvia va a caer").

De regreso a España, Eduardo recuperó su guitarra y empezó a componer sus primeras canciones: o "Aleluya nº 1".

Por aquella misma fecha, Massiel, que ya había participado en el Festival de Mallorca con la canción "Rufo el pescador" de Manolo Díaz–, le propuso a Eduardo la posibilidad de cantar sus canciones. Aute aceptó y Massiel grabó en Novola (1967) un single, arreglado y producido por Juan Carlos Calderón, con tres canciones de Eduardo: "Rosas en el mar", "Las estrellas lo sabrán" y "Hasta mañana".

Después de muchas presiones de la empresa discográfica RCA, Eduardo, superando su timidez, se decidió a cantar y grabó sus primeros singles y un LP al que tituló "Diálogos de Rodrigo y Jimena" (1968). Seis meses después, volvió a meterse en el estudio de grabación y concluyó su segundo álbum "24 canciones breves"; una auténtica joya, muy poco comercial.

Aquel disco, mal promocionado y difícil de vender por sus planteamientos musicales y poéticos y por su contenido, pasó prácticamente inadvertido. Años después, concretamente en 1977, sería reeditado por la compañía discográfica Ariola.

Ante aquel panorama, Eduardo decidió abandonar temporalmente la música; abandono que duró cinco años y durante el que siguió pintando y haciendo nuevas exposiciones; colaboró en diversas revistas, escribiendo poemas –que después recogería en su libro "Matemática del espejo" (1974)–; colaboró con la compañía RCA como diseñador de carpetas de discos y, entre otras actividades escribió y dirigió sus primeros cortos cinematográficos "Minutos después" (1970) –seleccionado para el II Festival de Cine de Autor, en Benalmádena–, y "Chapuza 1".

Durante aquel tiempo, Aute, aunque, desde el punto de vista musical estaba de retirada, no pudo dejar la guitarra y, de vez en cuando, se dedicó a componer algunas canciones. En concreto, participó en el espectáculo "Castañuela 70" escribiendo varias canciones satíricas –que recogería años después en su disco "Babel" (1976)– y colaboró, en 1973 con Rosa León en su primer disco, al que aportó algunas canciones como "Las cuatro y diez", "De alguna manera" o "Cuando tú te vayas.

Pasados cinco años, tras su encuentro con José Manuel Caballero Bonald, que, además de gran poeta y novelista, trabajaba como productor de la discográfica Ariola, Eduardo decidió firmar un contrato con aquella empresa para volver a grabar sus propias canciones con la garantía de que podía hacerlo con absoluta libertad.

            

En esa nueva etapa, Aute, con Carlos Montero como arreglista, grabó lo que calificó su trilogía de "Canciones de amor y muerte": "Rito" (1973), "Espuma"(1974) y "Sarcófago" (1976). discos en los que aparecieron –grabadas por él– canciones tan hermosas y representativas de Eduardo como "De alguna manera", "Las cuatro y diez", "Anda", "De un tiempo a esta parte", "Dentro" o "Autotango del cantautor".

El final de aquella trilogía vino acompañado de la edición de dos discos con canciones satíricas: "Babel" (1976) –en el que incorporó algunas de las canciones para el grupo Madres del Cordero ("Castañuela 70")– y "Forgersound" (1976) –obra creada junto con Jesús Munárriz e inspirada en algunos de los personajes más populares creado por el humorista Antonio Fraguas "Forges"–.

Entre 1977 y 1978, Eduardo se enfeentó a una nueva etapa de su vida artística que fué básica para su futuro: decidió acompañarse de Teddy Bautista como productor y director musical, grabó "Albanta" (1978), incorporó a su banda a Luis Mendo –extraordinario músico y guitarrista que en aquel momento acompañaba a Chicho Sánchez Ferlosio–, y, sobre todo empezó a cantar en directo ante su público, a lo que hasta entonces se había resistido. Su primer concierto en solitario se celebró en Albacete, en el contexto de una fiesta organizada poor la CNT.

Por esa misma fecha viajó a La Habana, invitado por el gobierno cubano, para participar en el Festival Mundial de la Juventud. Ese viaje le permitió cantar con los miembros de la Nueva Trova Cubana e iniciar su amistad con Pablo Milanés y, especialmente, con Silvio Rodríguez, con el que compartiría después encuentros y recitales entrañables.

A la vuelta de Cuba, y tras un tiempo de reflexión, Eduardo afrontó la grabación de su segunda trilogía discográfica, a la que llamó "Canciones de amor y vida": "De par en par" (1979), "Alma" (1980) –álbum en el que empezaron a participar como productores Gonzalo García Pelayo y Julio Palacios, y Luis Mendo como arreglista y director musical– y "Fuga" (1982).

El 22 de febrero de 1980, Eduardo se presentó acompañado por el grupo Suburbano, en el Teatro Alcalá, de Madrid; teatro que tres años más tarde –el 4 de marzo de 1983– fue testigo de un nuevo recital clave en la trayectoria profesional de Aute. Me refiero al que se conoció como "Entre amigos" en el que intervinieron a su lado Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Teddy Bautista y Joan Manuel Serrat. Aquel recital fue un gran acontecimiento musical y supuso realmente el definitivo lanzamiento de Eduardo como uno de los mejores creadores e interpretes de la nueva canción en castellano.

      

A partir de aquel momento, su creación discográfica y sus éxitos fueron imparables y mostraron, en todo momento, una total coherencia musical y poética. En 1984, grabó de nuevo con Ariola, "Cuerpo a cuerpo"; disco al que le sucedieron "Nudo" (1985), "20 canciones de amor y un poema desesperado" (1986), "Templo" (1987) –extraordinaria obra en la que Eduardo se introduce definitivamente en la conexión que desea establecer entre la palabra, la música y la imagen–, "Segundos fuera" (1989) –que contiene el tema "La belleza", una de sus más hermosas canciones– "Ufff!" (1991), "Slowly" (1992) –con cambio de productor y de dirección musical que, a partir de este álbum, será Gonzalo Lasheras–, "Mano a mano" (1993) –disco en el que se recoge el concierto ofrecido por Aute y Silvio Rodríguez en la plaza de toros de Las Ventas (Madrid)–, "Alevosía" (1995) –comenzando su grabación con la compañía Virgin– "Aire/Invisible" (1998) y "Alas y balas" (2002).

         

A los discos anteriores hay que añadir el magnífico disco-libro titulado "Animal 1- Poemigas 1991-1994", editado por El Europeo en 1994; obra a la que le han sucedido una serie de libros con nuevos "poemigas": "animaLhada" (Siruela, 2005) –que reúne otros tres libros: "animaLuno", "animaLdos" y "animaL3D"–, "animaLhito" (Siruela, 2007), "No hay quinto aniMaLo" (Siruela, 2010), y "El sexto animal" (Espasa Calpe, 2016).

Más recientemente, Aute ha realizado una síntesis de todo su extenso trabajo poético y musical en tres CD's dobles –preciosamente editados– a los que ha llamado genéricamente "Auteretratos"; y ha publicado tres nuevos discos: "A día de hoy" (2007), "Interperie" (2010) y "El niño que miraba el mar" (2012).

Eduardo también tiene publicados varios libros en los que recoge sus textos. Entre ellos, destacan los siguientes: "La matemática del espejo" (1975); "Canciones y poemas" (1976); "La liturgia del desorden" (1978); "Cuerpo del delito. Canciones (1966-1999)" (1999); "Volver al agua. Poesía completa (1970-2002)" (2002); "Días de amores" (2006); "El gira luna" (2011); "El niño y el basilisco" (2012) y "Claroscuros y otros pentimentos" (2014).

(No se incluye en esta biografía la enumeración de las muy numerosas exposiciones de pintura realizadas por Eduardo dentro y fuera de España, así como sus creaciones cinematográficas entre las que figuran las películas "Un perro llamado Dolor", "El niño y el basilisco" y "Vincent y el Giraluna").

Finalmente es importante mencionar dos discos grabados en homenaje a Luis Eduardo Aute: "Mira que eres canalla, Aute!" publicado en el año 2000; y más recientemente "Giralunas" (2015) en el que interpretan sus canciones jóvenes cantautores como Natalia Lafourcade, Rozalén, Vanesa Martín, Xoel López, Miguel Poveda, Abel Pintos o Andrés Suárez.

           

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)