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Paco Ibáñez

Paco Ibáñez

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Biografía

Paco Ibáñez nació en Valencia, el 20 de noviembre de 1934. Su padre, combatiente republicano, era valenciano, y su madre vasca. Tras la Guerra Civil, su padre fue trasladado a un campo de trabajo francés, y el resto de la familia tuvo que refugiare en el caserío Apakintza, de Aduana, cerca de San Sebastián, de donde era originaria su madre.

En 1948, a los catorce años, abandonó Euskadi y se trasladó clandestinamente a París, donde fijó su residencia junto con sus padres y hermanos. Momentos y circunstancias que la periodista Nativel Preciado escribía, en 1991, con estas palabras:

«A Paco Ibáñez le entra un arrebato de nostalgia cada vez que se pronuncia una frase: "¡Qué verde era mi valle!". Recrea entonces las imágenes de una infancia feliz entre vacas, conejos y gallinas, en un caserío cerca de San Sebastián rodeado de cerezos, almendros, manzanos y verdes valles que le recuerdan al paraíso. Cuando reconstruye el pasado, sin embargo, se da cuenta de que vivió en medio de una familia enloquecida por los efectos de la guerra [...] Su padre era republicano y se exiló a Perpiñán al ser derrotado, dejando a su mujer y a sus hijos en Euskadi.

Pasado un tiempo, llegó el momento de la huida, Primero se escaparon sus hermanos en una lancha por Fuenterrabía. Después su madre se fugó, y a los seis meses Paco y su hermana Manolita se reunieron con el resto de la familia en Perpiñán. Tenía entonces catorce años y solo hablaba euskera y un poco de castellano. Tuvo que aprender a toda prisa el francés y el oficio de ebanista.»

En París, efectivamente, aprendió el oficio de ebanista directamente de su padre; se le despertó su pasión por la música; e inició sus estudios de violín y guitarra. «El primer acorde, re mayor –cuenta Paco–, me lo enseñó un amigo. Él cantaba rancheras y otras canciones mexicanas. Se llamaba Pepito. Luego mi padre me sugirió que aprendiera violín. Estuve seis meses intentándolo y lo dejé. Me atraía la guitarra. Me decidí por ella. En París mi padre conocía un músico de nombre Francisco Gil, y con él empecé a aprender ya en plan académico. Tenía entonces 18 años. Ahí comencé a hacer arpegios y escalas y a estudiar varias técnicas.»

A principio de los años cincuenta descubrió a Atahalpa Yupanqui, a Georges Brassens –a los que siempre calificó como sus padres espirituales–, y poco tiempo después a Léo Ferré; descubrimientos a partir del que tomó la decisión de dedicarse profesionalmente a la canción.

Al tiempo que realizaba sus estudios musicales, acompañó a la guitarra a la cantante Carmela en sus recitales. En esa misma época, Paco entró en contacto con el pintor venezolano Jesús Soto, que tocaba la guitarra en cafés y nighs clubs del Barrio Latino para poder mantenerse económicamente.

Con Carmela y Jesús Soto formaron, en 1956, un trío musical al que llamaron "Los Yares". Ese mismo año Paco compuso su primera canción sobre el poema "La más bella niña", de Luis de Góngora.

Ese primer poema convertido en canción le abrió a Paco Ibáñez las puertas de un nuevo mundo: a los poemas de Góngora le siguieron –en 1958– otros de García Lorca; y, de esta forma, Paco encontró su camino artístico: la musicalización y la interpretación de textos de nuestros grandes poetas.

Durante los años 1964 y 1968, grabó en Paris sus tres primeros discos de la serie "España de hoy y de siempre. Los unos por los otros", en los que le puso música y cantó a Luis de Góngora, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gabriel Celaya, Blas de Otero, Miguel Hernández, Francisco de Quevedo, Luis Cernuda, León Felipe, Antonio Machado, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente. Gloria Fuertes, Arcipreste de Hita y Jorge Manrique.

En febrero de 1968, Paco regresó a España para cantar en Manresa con motivo de la «Primera Trobada de Canço de Testimoni», y, en diciembre, de ese mismo año, en el Teatro de La Comedia, de Madrid. A la vez presentó sus canciones en varias Universidades, llegando incluso a cantar en TVE el tema «Andaluces de Jaén», de Miguel Hernández, dentro del programa estelar "Gran parada". (Sin duda un despiste o quizá la ignorancia de uno de los directivos de aquel programa).

El 12 de mayo de 1969, se celebró en París el primer aniversario de la ocupación de La Sorbona por los estudiantes; con ese motivo, Paco dio un recital multitudinario, en el patio de la universidad, con el que logró que la juventud francesa se sintiera plenamente identificada con sus canciones.

Siete meses después, el 2 de diciembre, dio su primer recital en el teatro Olympia, de París, recital que fue grabado en directo y que dio lugar a su cuarto disco: "Paco Ibáñez en el Olympia" (1970); disco, sin duda, mítico y esencial en la historia de nuestra canción popular.

Por esas fechas decidió trasladarse a vivir a España, concretamente a Barcelona, pero en 1973 el gobierno español le incluyó en su larga lista de censurados, se le prohibió cualquier actuación en el territorio español, y tuvo que regresar a París.

De vuelta a París, siguió componiendo canciones y realizó una gran gira por América Latina, actuando con gran éxito, en países como Argentina, Uruguay, Colombia, Perú, México, Venezuela y Chile. En Chile, concretamente, invitado por Salvador Allende, cantó en el estadio de Santiago repleto de una juventud llena de ilusiones, justo dos meses antes del golpe de estado de Pinochet.

Entre 1977 y 1979, grabó y editó tres nuevos discos: Paco Ibáñez interpreta a Pablo Neruda" (1977) –en un LP compartido con el Cuarteto Cedrón–; "A flor de tiempo" (1978) y "Canta a Brassens" (1979).

Paco Ibáñez, que no cesaba de dar recitales, en 1988, volvió a cantar, durante cuatro días en el Olympia de Paris, junto con el Cuarteto Cedrón; y, poco después, nos ofreció unos inolvidables recitales en el teatro Alcalá, de Madrid.

En 1990 grabó su octavo disco "Por una canción"–ilustrado por Corneille–, y se instaló definitivamente en España donde preparó y desarrolló dos grandes espectáculos poético-musicales: "A galopar", con Rafael Alberti (1992) y "La voz y la palabra", con José Agustín Goytisolo (1994), presentado por toda España, y en Francia, Argentina y Uruguay.

En 1999, Paco grabó el disco "Oroitzen". Obra íntegramente cantada en euskera en la que revive los años de su infancia transcurridos en Apakintza, y en la que contó con las colaboraciones de Imanol Lazabal, Bernardo Atxaga y Jorge Oteiza, que diseñó el prototipo de una escultura plegable, en cartulina negra, que se utllizó como carpeta del CD.

A aquel disco le han seguido: "Paco Ibáñez canta a José Agustín Goytisolo" (2002) –CD ilustrado por Guinovart–; "Paco Ibáñez en concierto" –grabación del concierto celebrado en el Palau de la Música de Barcelona en octubre de 2002–; "Fue ayer" (2003) –realizado con el pintor Soto, amigo y cómplice de Paco–; "Paco Ibáñez canta a los poetas andaluces" (2008); y "Paco Ibáñez canta a los poetas sudamericanos" (2012).

En la actualidad Paco Ibáñez no cesa de desarrollar una actividad artístico-cultural permanente y de radical coherencia; actividad dentro de la que es preciso destacar la presentación en 2014 de un gran proyecto internacional llamado "Vivencias" desarrollado en tres bloques: una serie especial de conciertos, la reedición de su discografía y difusión educativa y didáctica de su obra.

(Fotografías de Juan Miguel Morales.)

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)