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Pedro Guerra

Pedro Guerra

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Biografía

PEDRO MANUEL GUERRA, nació en Güimar (Temerife) el 2 de junio de 1966. Fue uno de los creadores y de los componentes del grupo Taller Canario, junto con Andrés Molina y Rogelio Botanz. Tras abandonar el grupo se trasladó a Madrid para iniciar su carrera musical en solitario.

Su primer disco, ya en Madrid, titulado "Golosinas", se editó en 1995. Disco grabado en directo, entre un pequeño grupo de amigos en el que incluyó diecisiete canciones, entre las que figuraba "Contamíname", tema que, ya el año anterior, había sido interpretado por Víctor Manuel y Ana Belén en su gira "Mucho más que dos", quienes consiguieron que, en sus voces, se hiciera tremendamente popular, tanto, que le concedieron el Premio Ondas a la mejor canción de 1994.

Dos años más tarde, en 1997, Pedro grabó su segundo disco, al que llamó "Tan cerca de mí"; álbum al que le sucedió una sorpresa que a muchas personas pudo pasarle inadvertida –incluso a sus seguidores–, pero que en realidad es una de las obras que mejor refleja su gran capacidad para la creación musical, su extraordinaria sensibilidad y su genio –en el sentido de genialidad– para generar ámbitos musicales serenos, armónicos y de gran belleza; me refiero al álbum "Mararía" (1998), en el que recoge la banda sonora de la película que, con ese mismo nombre dirigió Antonio José Betancor, inspirada en la novela del escritor canario Rafael Arozarena.

Se trata de una obra compuesta por veintitres piezas instrumentales y una canción titulada "Mararía", que Pedro ya había grabado previamente en el disco "Identidad" de Taller Canario, editado en 1988.

En aquella ocasión, Pedro contó con la colaboración de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dirigida por Adrian Leaper, y de amigos y compañeros fieles como José Antonio Ramos –lamentablemente fallecido en junio de 2008– Joan Valent, Belén Guerra, Rogelio Botanz, Javier Cerpa, Juan Sebastián Ramírez y Chano Díaz.

           

Por la composición de esta banda sonora, Pedro Guerra fue nominado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España en el apartado de "Mejor Música"; y, en 1999, obtuvo el premio a la Mejor Banda Sonora de Obra Cinematográfica de los Premios de la Música.

Después de "Mararía" llegaron dos discos fundamentales: "Raiz" (1998), y "Ofrenda", obras en las que Pedro proyecta, con tremenda claridad, lo mucho que valora la necesidad y la realidad de la multiculturalidad y el mestizaje y, desde ahí, su especial sensibilidad y compromiso hacia valores imprescindibles, en el contexto de la globalización, como los de la justicia, la compasión, la ternura, la generosidad y la solidaridad.

A ese respecto, en la presentación de disco de "Ofrenda", nos relata una experiencia personal, y nos ofrece unas reflexiones que, en gran medida, ponen de manifiesto lo que será la identidad esencial de su traabajo como creador :

«Oaxaca se llenó de altares –nos cuenta–. Los altares están llenos de flores y de frutas. Las calles olían a chocolate caliente y quesillo. Había niños, globos, y sobre todas las cosas, un gran mundo de color.

Uno de noviembre de 1999 (día de los difuntos) en Oaxaca (México)). De Oaxaca me traje la idea para una canción. Una ofrenda para regresar lo que se ha ido. Un altar en donde poner lo que ya no está para que vuelva lo que se fue. Pueden volver las personas, pero también esta Ofrenda quiere que regresen las cosas que ya no son como eran, las actitudes y valores perdidos, el mundo al alcance de todos.

Una Ofrenda que frente a lo sucedido después de la Torre de Babel encuentre vías para el respeto y el entendimiento; una Ofrenda que devuelva la tierra y las condiciones de vida digna a los pueblos indígenas; una Ofrenda que permita el libre tránsito de las personas por el planeta tierra que es nuestro y de todos; una Ofrenda contra el miedo; una Ofrenda que nos acerque en nuestras relaciones y nos ayude a vernos en nosotros y en los demás, a nosotros y a los demás; una Ofrenda que dé voz a los sin voz; una Ofrenda que nos recuerde que los niños no deben vivir en la calle y que ninguna persona es mejor que otra, da igual el color de su piel, sexo o el lugar del que venga; una Ofrenda que nos recuerde que todavía somos seres humanos hechos de huesos, vísceras y piel; una Ofrenda que nos recuerde que somos algo más que un número y aunque se empeñe quién se empeñe en demostrar lo contrario, no tenemos precio.»

Extraordinario programa en el que Pedro Guerra se reafirmó con la edición de su siguiente disco hermosamene titulado "Hijas de Eva" (2002). obra que le fue encargada por el Auditorio Alfredo Kraus, de Las Palmas de Gran Canaria, para ser estrenada en diciembre de 2001, y en la que él aprovechó para ofrecernos una visión sobre la situación de discriminación en que se encuentran millones de mujeres en el mundo, y, a la vez, –una ves más–, para lanzar al viento una llamada en defensa de la igualdad de derechos, de oportunidades y de reconocimiento real que merecen todas las personas sin ningún tipo de discriminaciones.

De aquel disco, al margen de la calidad y de la profundidad de sus canciones, merece la pena destacar la incorporación que hace Pedro, al hilo de sus canciones, de pequeños textos para la reflexión en los que figuran autores como Eduardo Galeano, Joni Seager, Eduardo Haro Tecglen, Rosa Regàs, Guiomar Rovira, Lourdes Ventura, Pepa Roma o Rosa Montero.

En el año 2003, Pedro Guerra volvió a sorprendernos –sorpresas que nacen de su libertad radical, es decir, sin condicionamientos, a la hora de plantearse su trabajo–. La nueva sorpresa fue un hermoso libro-disco titulado "La palabra en el aire", dedicado al gran poeta Ángel González. Una auténtica joya en la que éste recita algunos de sus poemas, y en la que Pedro, con el solo acompañamiento de su guitarra, pone música y canta algunos de sus versos.

Tras "La palabra en el aire", la discografía de Pedro Guerra se ha completado, hasta el momento, con diez nuevos discos. En 2004 publicó su álbum titulado "Bosillos", al que le sucedieron "Vidas" y "Vidas en vivo" (2008) –que recoge su concierto celebrado en el Auditorio Pilar Bardem de la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid–.

Seguidamente Pedro realizó un paréntesis –años 2009 y 2010– en el que afrontó la experiencia y la aventura de seleccionar, adaptar e interpretar treinta temas del repertorio latinoamericano y español tradicional –tangos, boleros, rancheras y coplas– que forman parte de nuestra memoria sentimental y son claves en la historia de la "música popular". Aventura, sin duda placentera para él, pero a la vez arriesgada, que plasmó en dos discos: "Alma mía" (2009) y "Contigo en la distancia" (2010).

En 2011 grabó y publicó su nuevo disco con canciones propias titulado "El mono epabiliado" –que él mismo ilustra–; y seguidamente dos discos recopilatorios –o de síntesis– de su trabajo: "30 años" (2013) y "20 años Libertad 8" (2014) en los que recoge y celebra importantes colaboraciones como las de Miguel Poveda, Bunbury, Ana Belén, Lenine, Javier Álvarez, Aute, Javier Ruibal, Andrés Suárez, Silvio Rodríguez, Pedro Aznar, Chico César, Estrella Morente, Josemi Carmona, Andrés Molina, Rogelio Botanz, Luis Ramiro, Marwan, Iván Ferreiro, Ismael Serrano, Jorge Drexler o Santiago Auserón.

Más recientemente, en 2016 Pedro Guerra nos ha ofrecido sus dos discos más recientes: "Arde Estocolmo" –con canciones propias– y "14 de ciento volando de 14" en el que ha musicalizado 14 sonetos de Joaquín Sabina publicados en su libro "Ciento volando de 14" (2001) y por el que desfilan más de treinta cantantes e intérpretes.

Llegado a este punto sobre el recorrido en torno a la obra de Pedro Guerra y a su personalidad como creador, creo importante destacar, por último, una de sus más hermosas iniciativas culturales y también éticas surgida en 1999 a partir de la grabación y edición del disco "Raiz", me refiero a la creación de "CONTAMÍNAME" "Fundación para el Mestizaje Cultural". Magnífica plataforma para el diálogo, el encuentro y la solidaridad entre los pueblos y las culturas, en la que han nacido proyectos como la grabación y la edición de discos solidarios como "Recuperando memoria" o "Contaminados", o libros como "Gente que mueve su casa. Una teoría sobre la migración",  "Re-encuentros. Por la identidad y la justicia conra el ovido y el silenio" –ambos disco-libros– "Ciudadan@s de babel. Diálogos para otro mundo posible".

(Fotografías de Juan Miguel Morales.)

                    

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)