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Ruper Ordorika

Ruper Ordorika

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Biografía

Ruper Ordorika nació en Oñate (Guipúzcoa), en 1956. A los doce años se trasladó a vivir a Vitoria y, más tarde, a Bilbao, donde cursó sus estudios universitarios.

En Bilbao conoció a Bernardo Atxaga , y con él participó en la creación del grupo llamado "Banda Pott" (1978), en el que también se integraron Jimi Iturralde, Joseba Sarrionandia, Jon Juaristi y Manu Ertzilla .

Aquella experiencia en contacto directo con la literatura vasca, vinculada a su afición por la música, fue, sin duda, factor decisivo en lo que después sería su intensa y apasionante trayectoria como cantante y como poeta, autor de los textos de sus propias canciones.

En 1980 grabó su primer LP, titulado "Hautsi da am anphora" ("Se ha roto el ánfora"), disco "rupturista" tras el boom de la llamada "canción política". En aquel primer disco Ruper incluyó diez canciones compuestas sobre poemas de Bernardo Atxaga.

Recuerdo perfectamente que, cuando me encontré por primera vez con aquel LP, lo primero que me impactó fue su portada, creada por Juan Carlos Eguillor –extraordinario ilustrador, pintor y grabador vasco fallecido en 2011–; yo no había oído hablar de Ruper Ordorika, pero la sola visión del paisaje y de la tipografía con la que había sido diseñada la carpeta de aquel álbum me hizo intuir que me encontraba frente a un disco, si no radicalmente distinto, sí, al menos, diferente de los que en aquel momento me llegaban procedentes del País Vasco.

        

Después lo escuché, y mi intuición quedó confirmada. Aquellas diez canciones respiraban el aire, llamémosle clásico, de la nueva canción vasca de los años sesenta y setenta, pero poseían a la vez la frescura de unas sonoridades abiertas y renovadoras, que resultaban tremendamente atractivas y envolventes. Años más tarde, en una declaración de Ordorika encontré clara y objetivamente expresada, la fundamentación de aquella experiencia visual y auditiva: «Me siento deudor de una importante herencia de otros cantantes en lengua vasca –decía–, gente que trabajó con mucho rigor la canción popular como Mikel Laboa o Benito Lertxundi, aunque también he tenido siempre mucha querencia por el mundo anglosajón, lo que me ha distanciado de mis predecesores. Para mí esto ha sido algo completamente natural: conocer la música tradicional e interesarme a la vez por la de mi tiempo.»

Tres años más tarde, Ruper Ordorika publicó su segundo LP "Ni ez naiz Noruegako errege"("No soy rey de Noruega") (1983), hermosamente ilustrado por Juan Luis Goenaga; fue en este disco donde aparecieron las primeras canciones compuestas por él mismo, tanto en la parte musical como en los textos; canciones que se completaban con otras basadas en poemas de Atxaga, Joseba Sarrionandia y Jimu Iturralde, Cabe destacar en este disco la colaboración del músico gallego Emilio Cao, acompañándole al arpa y a la zanfona.

Aquel segundo disco vino a confirmar que, efectivamente, Ruper Ordorika, con sus planteamientos renovadores, despejaba los horizontes de una nueva canción vasca que, fiel a su identidad, adquiría –especialmente en lo que se refiere a la música y a la interpretación– dimensiones universales.

La crítica, en este sentido, fue clara y rotunda: «Todo un acontecimiento por ser un disco totalmente necesario, llena un vacío que por el momento sólo él lo puede hacer. Por fin hay alguien que cante a nuestra vida cotidiana con unos versos que, además de creativos y vanguardistas, se apoyan en una música que reflejan la actual década de los ochenta. Ruper pone de un solo golpe la canción vasca al día.» (Roge Blasco. "Muskaria", 1983).

En 1985, tras una larga estancia en Londres, Ruper lanzó al mercado su tercer LP, "Bihotzerreak"; una auténtica joya, se mire por donde se mire, sobre todo musicalmente. Nos encontramos frente a una obra cuidadísima y de una extraordinaria sensibilidad; un bello y sereno contrapunto a la ruidosa movida instaurada por los grupos del "rock radical vasco" que copaban, por aquellos años, un sector importante del mercado discográfico juvenil y adolescente.

Aquellos realmente no era buenos tiempos para contrapuntos y alternativas; Ruper Ordorika, consciente de ello, decidió tomarse un tiempo para plantearse por donde caminar musical y poéticamente en el futuro.

Durante ese tiempo que se convirtió en cinco años, dio numerosos conciertos y emprendió dos nuevas aventuras: la primera producir el tercer disco del grupo Hertzainak titulado "Salda Badago" (1988), y hacer una gira por Europa invitado por dicho grupo. La segunda aventura fue participar junto con José Maria Iturralde, en la representación por todo el país vasco de la obra de Bernardo Atxaga "Herry Bengoa, inventarium" ("En busca de un amigo desaparecido").

Pasados esos cinco años Ruper volvió a meterse en un estudio de grabación y nos ofreció su cuarto disco: "Ez da posible" ("No es posible") (1990).

En este cuarto disco, Ruper, acercándose mucho más a los sonidos del rock, creó una obra en la que destaca, sobre todo, la construcción poética de unas canciones cargadas de imágenes, de situaciones y de personajes simbólicos que invitan a viajar mucho más allá de lo que dicen sus palabras; canciones sugerentes –como diría Nacho Sáenz de Tejada– que te hacen pasar de lo microscópico a lo universal en una frase. («Con una altura poética inusual, "Ez da posible" es la confirmación de Ruper Ordorika como uno de los máximos poetas de nuestra música, por la utilización de las imágenes, la habilidad para sugerir y la capacidad de pasar de lo microscópico a lo universal en una frase.» Nacho Sáenz de Tejada. "El País". 1991).

A partir de la edición de "Ez da posible", Ruper Ordorika encontró su lugar dentro de la nueva canción vasca; lugar ratificado cinco años después con la grabación de "So'ik so" (1995) y, en 1998, en el disco titulado "Dabilén Harria"; ambos publicados con el sello "Nuevos Medios".

Por aquella misma época, tras vivir una temporada en Nueva York, Ordorika, ante la necesidad de dar salida a su pasión por la canción tradicional, decidió unirse a Joseba Tapia y a Bixente Martínez para formar un trío que llamaron "Hiru Truku", Juntos se dedicaron a la nueva interpretación de viejas canciones narrativas de habla vizcaina; trabajo que quedó plasmado en tres discos: "Mendebaleko Euskal Baladak" (1994); "Mendebaleko Euskal Kantuak" (1997) y "Nafarroako Kantu Zaharrak" (2004).

Aquella necesidad y aquella experiencia Ruper la recuerda en los siguientes términos: «Fue una experiencia fenomenal, que me sirvió para dar salida a toda una serie de canciones populares que había recogido. Yo crecí escuchando blues-rock –mi primer disco fue un elepé de John Lee Hooke–, pero tengo debilidad por la canción tradicional y de raíz. Además, pude tocar con Joseba Tapia y Bixente Martinez y tuvimos aventuras como una gira por Canadá. Es curioso: la decisión de grabar romances tradicionales vascos la tomé estando en el extranjero. A veces, vivir lejos de tu sitio permite verte mejor a ti y a tu mundo».

En 1999 –concretamente los días 25 y 26 de noviembre– decidió grabar un disco en directo; la grabación se realizó en el café Antzobia, de Bilbao, y se recoge en un disco titulado "Gaur" (2000).

Al año siguiente, Ordorika nos ofreció un nuevo trabajo de extraordinaria belleza y madurez: "Hurrengo goizean" (2911), en el que contó con la colaboración de grandes músicos como Fernando Saunders, Ben Monder y Kenny Wollesen.

Posteriormente, en 2002, Ruper editó un recopilatorio, publicado por Nuevos Medios, obra a la que le han seguido los siguientes discos: "Kantuok jartzen ditut" (2003), "Memoriaren mapan" (2006) –con textos inéditos de Joseba Sarrionandia–, "Hamar t'erdietan" (2008) –CD-DVD en directo–, "Haizea garizumakoa" (2009), "Hodeien azpian" (2011), "Azukre koxkorrak" (2013) y "Lurrean etzanda" (2014).

Entre otros premios Ruper Ordorica ha recibido el Premio de la Música a la mejor canción en euskera, en 2010; el premio ADARRA 2015 del Ayuntamiento de San Sebastián; y el correspondiente a la VII Edición de los Premios de la Música Independiente.

      

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)