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Suburbano (Grupo)

Suburbano (Grupo)

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Biografía

El grupo SUBURBANO nació en la primavera de 1979 cuando los músicos y compositores Luis Mendo y Bernardo Fuster decidieron poner en marcha un proyecto musical que recuperara con nuevos aires la música tradicional fusionándola con la música urbana.

En un principio, el grupo lo integraron –además de Luis y de BerrnardoRafael Puerta, Lorenzo Solano y Michel Lacomba.

Su primera presentación en público fue el 6 de mayo de 1979, en la sala del teatro independiente "El Gallo Vallecano" (Madrid).

«En el nacimiento de Sububano –comenta Bernardo Fuster en su libro "El contador de abejas muertas. Memorias de un músio clandestino" (2014)– jugaron un papel importante varias personas: en primer lugar Manuel Dominguez, creador y responsable del sello discográfico Guimbarda; Rufo, manager inicial del grupo; Juan Margallo, director de "El Gallo Vallecano" donde nos estrenamos; y Luis Pastor, que nos presentó al cantante portugués Fausto, que nos produjo el primer disco y fue la persona más influyente en la primera época del grupo.»

                

Dos meses después del concierto de presentación, es decir, en julio de 1979, Suburbano inició la grabación de su primer disco editado en el sello Guimbarda.

En el año 2000, para celebrar el vigésimo aniversario del nacimiento del grupo, grabaron su décimo álbum, titulado "20 años y un día" (El Europeo), disco recopilatorio de algunas de sus mejores canciones en el que nos ofrecen la siguiente síntesis de su trabajo:

«Veinte años dedicados en cuerpo y alma a la música, sin perder el sentido anárquico de la vida que nos había llevado hasta aquí y sin rendirnos a los cánones del mercado y la industria. Lo que entonces nos planteamos como una "chulería" provocadora, hoy se ha cumplido.

«Veinte años metidos en garitos, estudios y escenarios sólo tenía sentido bajo la condición de hacer siempre lo que nos diera en gana, al margen de corrientes musicales, gustos y modas. Este espíritu estaba claro en nosotros desde el primer momento, aún a riesgo de que ocurriese lo que al final sucedió: Suburbano ha sido el grupo más caótico y ecléctico de los escenarios de la época. [...]

«Afirmar que Suburbano ha sido un grupo esencialmente ecléctico no es algo gratuito: empezamos siendo un grupo que trabajó buceando en el folclore cuando en España surgían las grandes bandas de rock. Así mientras los escenarios se llenaban de guitarras eléctricas, nosotros aparecíamos con violines, madolinas, percusiones y cantos étnicos. Era la música que entonces nos apetecía hacer.

«Más tarde, fuimos derivando hacia el jazz-rock, complicando armonías, mezclando compases y fusionando el folclore con otros instrumentos más urbanos. Nuestra etapa barroca coincidió con la época de la llamada "movida madrileña", el tiempo de las canciones simples y sin problemas. Y allí estábamos nosotros, haciéndolo todo más complicado.

«El caos seguía motivando nuestros pasos. Durante el bache y la defenestración que sufrió la "canción de autor", decidimos hacer canciones. Cuando los cantautores crecieron de nuevo y las guitarras distorsionadas estaban a la baja, nos decidimos por un rock más duro y sin contemplaciones [...]

«No hacemos música para vivir, vivimos haciendo música. No somos testigos de ninguna generación, ni hemos formado parte de ninguna corriente musical. Nadie hablará de nosotros como ejemplo de algo que ha creado escuela o ha marcado tendencias. El sentido lúdico y anárquico de nuestra carrera musical ha estado siempre por encima de la necesidad complaciente de buscarse un pequeño hueco en las enciclopedias o libros de música que hablan de una determinada época.»

Aunque a la vista de las últimas palabras del texto anterior, Luis Mendo y Bernardo Fuster siempre estuvieron por encima de la necesidad de buscarse un pequeño hueco en las enciclopedias o en los libros de música, sí que lo tienen, sobre todo porque su trabajo y su obra como compositores y como interpretes han sido inigualables, de una gran belleza y siempre de una calidad intachable; calidad mantenida durante muchos años, y asegurada en años venideros, porque son de esos creadores que aman su profesión; que han aprendido el arte y el oficio de la composición durante muchos años, y han hecho de la música una parte esencial de sus vidas y para los que en la música la mediocridad no tiene cabida.

En la obra de Suburbano, ese eclecticismo o ese caos de que nos hablaban anteriormente es una de sus más destacadas y admirables cualidades; en su caso, no es un defecto criticable, sino todo lo contrario: es la expresión más nítida de su libertad radical como creadores. La libertad asumida por Luis y por Bernardo, con todas sus consecuencias, es precisamente lo que dota de coherencia y sostenibilidad a sus creaciones, y lo que las hace irresistiblemente atractivas más allá del tiempo y el espacio.

Por otra parte, la música de Suburbano –en cualquiera de sus múltiples manifestaciones– transpira vida y vitalidad a borbotones; escucharles tocar en directo es siempre una fiesta.

En esa línea de composición e interpretación de Luis Mendo y Bernardo Fuster, a lo largo de los años han visto a la luz los siguientes discos o grabaciones: "Suburbano" (1969) –obra ilustrada en su cubierta por Luis Eduardo Aute–, "Marismas" (1980); "Danzas rotas" (1982), "Calendario" (1986), "Fugitivos" (1993), "Ya no puedo más" (1994); "La Puerta de Alcalá" (1994), "De cine" (1995) –obra que recoge algunas de las canciones que han formado parte de bandas sonoras de películas y series de televisión–, "París - Tombuctu" (1999) –banda sonora de la película del mismo título dirigida por Luis García Berlanga–, "20 años y un día" (2000), "Los delirios del pirata" –libro disco en el que narran y cantan la vida y las canciones de Juan Sin Sombra, el músico de los piratas–, "Sisa y Suburbano cantan a Vainica Doble" (2006), "Piratería libertaria en el Caribe" (2009), y, más recientemente, "Suburbano 33" (2012) –grabado con motivo del 33 aniversario de la creación del grupo–.

Por otra parte Luis y Bernardo han emprendido importantes proyectos de producción y dirección musical como los realizados para Amnistía Internacional (1994 y 2003) (ver discografía); el homenaje al dúo Vainica Dolble al que antes hacía referencia (2006); la dirección y la producción de una serie discográfica titulada genéricamente "El canto emigrado de América Latina" (2008), en la que se grabaron 9 libro-discos; entre ellos, los últimos aparecidos de Olga Manzano, Claudina y Alberto Gambino, Carlos Montero o Quintín Cabrera; o el extraordinario homenaje a Imanol Larzabal con lo edición del disco-libro "Imanol. Donosti - Tombuctú" (2010).

(Foto de cabecera de Juan Miguel Morales)

                 

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)