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Sheffield 24/7

Sheffield 24/7

Año de publicación: 

• Texto que introduce Alberto Ballesteros, en el libreto adjunto al EP, explicando la historia del nacimiento de este disco:

«3/03/2008. Cuando desperté el avión se disponía a aterrizar en el aeropuerto de East Midlands. Ya no había vuelta atrás y recuerdo que preferí no pensar, por no reconocer que todo aquello podría ser un gran error. Corinna me esperaba en la estación de autobuses de Shefffield. Me había conseguido un alquiler barato Hillsborough, un barrio a las afueras de la ciudad, al que llegué con trescientas libras, una maleta y una guitarra.

Cada mañana tomaba el tranvía desde el barrio a la ciudad en busca de trabajo, con un currículo lleno de mentiras y un par de frases en inglés que Corinna me había enseñado. Una de esas mañanas, leyendo una revista, encontré el anuncio de un bar de conciertos, llamado Red House, que se encontraba no muy lejos de casa. Esa misma noche me presenté allí.

Por suerte para mí, su técnico de sonido hablaba español, lo cual fue de gran alivio dado mi nivel de inglés por aquellos días. Se llamaba Brett, era francés y había vivido unos años en La Rioja. Estuvimos charlando rato, me invitó a una cerveza y acabé quedándome a ver el concierto. Cuando salí de allí aún no era consciente de que había encontrado lo que sería "mi casa", a quienes serían mi familia y mi futuro productor.

A partir de ese día acudí a Red House un par de veces por semana. Al poco tiempo empecé a tocar en su Open Mic Night y más tarde, recomendado por Brett, empecé a trabajar como técnico de sonido y barman. Sin duda, empecé a formar parte de aquel lugar, por donde pasaban cientos de músicos de todos los estilos, fue el primer gran logro de mi viaje.

Poco a poco fueron pasando los meses y las cosas no iban mal. Empezaron a salirme conciertos, además de mis actuaciones regulares e un restaurante latino llamado La Cubana. Allí cantaba mi repertorio además de algunas versiones en castellano, y aunque los clientes no me escuchaban demasiado, lo cierto es que no pagaban nada mal y la cena estaba de puta madre. Muchas de aquellas noches acabaron siendo muy grandes; y es que cuando la mayoría de los clientes se iban, mis compañeros se arrancaban y acabábamos cantando y tocando rancheras hasta las mil. Ellos eran Mauro, un camarero chileno, Pica, un barman mejicano que nos hinchaba a mojitos, y Mónica, una camarera portuguesa a la que daba gusto ver bailar.

Aquellas noches me ayudaban a cubrir una necesidad que en el fondo tenía. La Cubana era un pequeño rincón hispano, dentro de me repentina vida cien por cien anglosajona.

Había pasado casi un año y tenía un puñado de nuevas canciones, así que decidí proponerle a un buen amigo que me grabara una maqueta. Brett no solo aceptó grabarla, sino que además se ofreció a producirla. Formamos una banda con grandes músicos: Ben, Chris, Jozz, Tom y el mismo Brett, que actuaba como director de orquesta. Así empezamos a ensayar y grabar en unos estudios llamados Red Cloud. La falta de medios y mi escasa experiencia, hicieron de la grabación un proceso tan bonito como complicado. Aunque lo peor de aquel proceso no fueron las dificultades técnicas, ya que una noche, de camino al Red House, dos hijos de la gran puta me asaltaron y sin más me lié a cabezazos sobre sus puños y pies, acabando en el hospital con la nariz rota.

Fueron meses de locura, días y noches de grabaciones comiendo poco y mal, tomando té y fumando de más. Muchas noches nos pillaba el día grabando en Red Cloud. Grabar era todo lo que hacía, aparte de algún concierto en La Cubana con el que subvencionar la grabación.

Sentía que todo aquello llegaba a su fin y me angustiaba el temor de que algo se torciera y no pudiera acabar la maqueta.

Una noche en Red House, canté mis temas con colaboraciones de amigos en cada una de ellas. En aquel concierto estaba casi toda la gente que había conocido durante el viaje. Dos pintas de Easy Rider, otras dos de Old Rosie, seis o siete de Gin&Tonics, algún que otro chupito de tequila... No la recuerdo muy bien, pero aquella que fue mi última noche en Shefffield.

Cuando desperté, el avión se disponía a aterrizar, pero esta vez en el aeropuerto de Barajas. Seguramente mi familia estaría allí para recibirme, seguramente por la noche estaría en Malasaña con amigos bebiendo botellines de Mahou, seguramente todo volvería a ser igual que el día antes de mi marcha.

"Tal vez todo ha sido un sueño" pensé, ya que estos son fugaces y en ellos cumple los deseos. Pero entonces saqué del bolsillo de la chupa un CD que contenía cuatro canciones y sonreí al descubrir que había sido real, lo había conseguido. 23/6/2009.»

Canciones disco: 

1. Buscando un trozo de cielo (Alberto Ballesteros).
2. No habrá dolor (Alberto Ballesteros).
3. Sweet Corinna” (Alberto Ballesteros).
4. Hoy sabré tu nombre” (Alberto Ballesteros).

Músicos, equipo técnico y colaboraciones: 

• Alberto Ballesteros (música, letra, voz y coros)
• Ricardo Lourinho (batería).
• Jazz (bajo y contrabajo).
• Benjamín Trott (guitarras eléctticas y acústicas).
• Grabada en en los estudios Red Cloud bajo la producción de Brett Womersley en 2008 / 2009.
• Masterizado por Geoffroy Dumas.
• Fotografía: Gema García