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MIguel Hernández ...Y Su Palabra Se Hizo Música

MIguel Hernández ...Y Su Palabra Se Hizo Música

Editorial: 
Año publicación: 

«"Miguel Hernández ...y su palabra se hizo música", obra del incansable Fernando González Lucini cubre un parcela del hernandismo que requería atención porque, además de adenttrarse en las entrañas mismass de la poesía herandiana, permote calibrar, desde la estética de la recepción, el impacto de los poemas musicados del oriolano, y ofrecer unn catálogo lo más completo posible, de las versiones realizadas de la obra poética de nuestro autor. [...]

Con este nuevo libro será posible calibrar la recepción de la obra hernandiana desde esta novedosa visión porque en tiempos en los que el acceso a ediciones y publicaciones dirigidas a un público minoritario, como es el erudito o especializado, en un país como España, en el que la tasa de analfabetismo era todavía alta en los años 60 y 70, la música se transformó eun una útil y válida via de difusión cultural, y también de resitencia política.» (Del prólogo de libro escrito por AITOR L. LARRABIDE. Director de la Fundación Cultural Miguel Hernández.)

Indice: 

Prógolo. Miguel Hernández, poeta bien cantado.
1. Años de represión y de silenciamiento poético
2. Silencios rotos.
3. El canto a los poetas. Y la palabra de Miguel Hernández se hizo música.
4. Silencios rotos. Primeras grabsaciones (1967-1975).
5. Grabaciones en el inicio de la Transición (1976-1978).
6. Grabaciones puvlicadas entre (1979 y 2008)
7. Grabaciones relacionadas con la celebración del primer centenario del nacimiento de Miguel Hernández (2009-2011).
8. Grabaciones publicadas entre 2012 y 2016)
9. Grabaciones relacionadas con la celebración del 75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández (2017-2018)
10. Canciones dedicadas a Miguel Hernández.
11. Ïndices.

¡Cantad alto! Oiréis que oyen otros oídos. ¡Mirad alto! Veréis que miran otros ojos. ¡Latid alto! Sabréis que palpita otra sangre. No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.» (Rafael Alberti)