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Visiones De Celtiberia

Visiones De Celtiberia

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• Prólogo de Beatriz Pérez Otín, periodista:

«Carlos de Abuín es un hombre que vino de otro tiempo para recordarnos cuánto le debemos a nuestros ancestros. Muy probablemente en otra Era conversó con Darwin, discutió a Kant, y sembró dudas en el mismísimo strong>Einstein. Porque si hay algo que le caracteriza, es que se hace preguntas por todo, y consigue que su interlocutor también se las haga.

Eso sí, de Abuín, no se queda con la duda. Busca y rebusca hasta que encuentra entre polvorientos libros - rara vez le verás con una tablet - respuestas a sus porqués.

Tozudo como una mula (será por su origen aragonés) -desde que le conozco - jamás ceja en lo que se propone ¿Que quiere hacer un concierto de solo guitarristas, y no conoce a ninguno? Lo hace ¿Qué quiere hacer una película de cantautores y la Sierra del Guadarrama, y no tiene cámara de vídeo? Pues que sea de fotos, y compacta, para complicar más el reto. Habemus peli…

Y he aquí… su última inquietud. Realizar arqueología poética para contar la vida de los íberos, celtíberos, de los turdetanos...

Y, ¿qué le debemos a estos vetustos habitantes de la piel de toro? Entre otras cosas, la sangre, como herederos suyos. Este es un libro que a mí particularmente me ha llevado a conocer vestigios de esa época, en muchos casos, bien conservados, como los Toros de Guisando, o Ulaca, en Ávila… otros, quizás no tanto. He respirado historia, la nuestra, y he tenido la sensación de darle la mano a estos abuelos: Viriato, Himilce… son algunos de ellos.

Entre verso y verso, y siempre sumando palabras que son múltiplos de tres, lo descubrimos. Son Historia con mayúsculas, en formato pequeño, en las que no faltan los grandes valores: el honor, la lealtad, el amor y la pasión. Tampoco miserias: la traición, la violencia... y todo ello, aderezado por la magia de druidas, tan presentes en la cultura celta.

Solo conocer la historia, y reconocerla, nos recuerda lo efímeros que somos. Aprovecha el momento, disfruta de estos versos, y si me permites una recomendación: tira del hilo. Busca.»

¡Cantad alto! Oiréis que oyen otros oídos. ¡Mirad alto! Veréis que miran otros ojos. ¡Latid alto! Sabréis que palpita otra sangre. No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.» (Rafael Alberti)